Para conocer a Dios, hay que conocerse a sí mismo, y para
conocerse a sí mismo, hay que apartarse de los sentidos, por-
que los sentidos son los instrumentos de la expresión interna,
y ¿cuándo un instrumento puede comprender a su inventor?
Mi imaginación es el puente entre Dios y los sentidos:
dirigida hacia afuera, crea; guiada hacia adentro, sabe.
Creer que Dios es algo sobrenatural a Mí, es ofender a
Dios e ir contra mi naturaleza. ¿Cómo puede ser Dios sobre-
natural, siendo El mismo mi naturaleza?
Quién no adora a Dios en sí mismo, no encontrará a otro
Dios a quién adorar.
Dios es la Unidad en Mí. Yo Soy El y El es Yo.
Dios es Dualidad en Mí, Espíritu y Materia,
Dios es Trinidad en Mí: el Padre es el Poder en mi ca-
beza, el Hijo es el Saber en mi corazón y el Espíritu Santo es
el Movimiento en mi sexo.
Yo Soy el Verbo, Cristo crucificado en la materia.
Dios es Espíritu, pero mi imaginación lo hace carne. Dios
es Realidad, y mi imaginación lo hace Actualidad.
Dios es el principio divino y mi imaginación es el prin-
cipio de la creación.
Dios es la Voluntad y mi imaginación es la Naturaleza
creadora.
Dios es la causa, y mi imaginación es la fuerza.
Dios es el Poder, y mi imaginación es la actividad.
Dios es el Sol, y mi imaginación es el calor.
Dios es el Padre, y mi imaginación es la Hija.
Dios es el Hijo, y mi imaginación es la Madre.
Dios es Espíritu Santo y mi imaginación es la Esposa.
Dios es interno e invisible, mi imaginación lo expresa
y lo manifiesta.
Dios es substancia (de sub = debajo y
estare
= estar) y mi
imaginación lo individualiza.
Dios no pide adoración, pero exige cooperación. Rezar a
Dios es negarlo, obrar con El es conocerlo.
El objeto de la religión no es el rezar sino el obrar para