hijos, sino también con su mujer. A veces le reprochaba a gritos
a Lisa que no comía suficiente o no se tomaba sus
medicamentos, pero enseguida se arrepentía de su arrebato y le
pedía perdón, angustiado. Esas escenas dejaban a Alex
temblando: no soportaba ver a su madre sin fuerzas y a su
padre con los ojos llenos de lágrimas.
Al llegar ese mediodía a su casa le extrañó ver la
camioneta de su padre, quien a esa hora siempre estaba
trabajando en la clínica. Entro por la puerta de la cocina,
siempre sin llave, con la intención de comer algo, recoger su
flauta y salir disparado de vuelta a la escuela. Echó una mirada
a su alrededor y sólo vio los restos fosilizados de la pizza de la
noche anterior. Resignado a pasar hambre, se dirigió a la nevera
en busca de un vaso de leche. En ese instante escuchó el llanto.
Al principio pensó que eran los gatitos de Nicole en el garaje,
pero enseguida se dio cuenta que el ruido provenía de la
habitación de sus padres. Sin ánimo de espiar, en forma casi
automática, se aproximó y empujó suavemente la puerta
entreabierta Lo que vio lo dejó paralizado.
Al centro de la pieza estaba su madre en camisa de dormir
y descalza, sentada en un taburete, con la cara entre las
manos, llorando. Su padre, de pie detrás de ella, empuñaba una
antigua navaja de afeitar, que había pertenecido al abuelo.
Largos mechones de cabello negro cubrían el suelo y los
hombros frágiles de su madre, mientras su cráneo pelado
brillaba como mármol en la luz pálida que se filtraba por la
ventana.
Por unos segundos el muchacho permaneció helado de
estupor, sin comprender la escena, sin saber qué significaba el
cabello por el suelo, la cabeza afeitada o esa navaja en la mano
de su padre brillando a milímetros del cuello inclinado de su
madre. Cuando logró volver a sus sentidos, un grito terrible le
subió desde los pies y una oleada de locura lo sacudió por
completo. Se abalanzó contra John Coid, lanzándolo al suelo de
un empujón. La navaja hizo un arco en el aire, pasó rozando su
frente y se clavó de punta en el suelo. Su madre comenzó a