traicioneros Tal como describo en mi libro, matan para probar
su valor y mientras más asesinatos cometen, más alto se
colocan en la jerarquía de la tribu.
—¿Puede explicar eso, profesor? —preguntó Kate Coid, sin
disimular su tono de ironía.
—Es muy sencillo, señora... ¿cómo me dijo que era su
nombre?
—Kate Coid —aclaró ella por tercera o cuarta vez;
aparentemente el profesor Leblanc tenía mala memoria para los
nombres femeninos.
—Repito: muy sencillo. Se trata de la competencia mortal
que existe en la naturaleza. Los hombres más violentos
dominan en las sociedades primitivas. Supongo que ha oído el
término «macho alfa». Entre los lobos, por ejemplo, el macho
más agresivo controla a todos los demás y se queda con las
mejores hembras. Entre los humanos es lo mismo: los hombres
más violentos mandan, obtienen más mujeres y pasan sus
genes a más hijos. Los otros deben conformarse con lo que
sobra, ¿entiende? Es la supervivencia del más fuerte —explicó
Leblanc
—¿Quiere decir que lo natural es la brutalidad?
—Exactamente La compasión es un invento moderno
Nuestra civilización protege a los débiles, a los pobres, a los
enfermos. Desde el punto de vista de la genética eso es un
terrible error. Por eso la raza humana está degenerando.
—¿Qué haría usted con los débiles en la sociedad,
profesor? —preguntó ella.
—Lo que hace la naturaleza: dejar que perezcan. En ese
sentido los indios son más sabios que nosotros —replicó
Leblanc.