cascabel de bebé. Nadia se llevó la mano al cabello, desprendió
la luciérnaga y se la ofreció; el anciano la aceptó, colocándola
entre sus collares. Ella se puso en cuclillas y señaló a Alex que
hiciera otro tanto, como signo de respeto. Enseguida el indio se
agachó también y así quedaron los tres a la misma altura.