y entonces el aire se llenaba de un aroma dulce a vainilla y
miel. Blancas garzas los observaban inmóviles desde el pasto
alto que crecía a orillas del río y por todos lados había
mariposas de brillantes colores.
César Santos solía detener los botes ante árboles cuyas
ramas se inclinaban sobre el agua y bastaba estirar la mano
para coger sus frutos. Alex nunca los había visto y no quiso
probarlos, pero los demás los saboreaban con placer. En una
oportunidad el guía desvió la embarcación para cosechar una
planta que, según dijo, era un estupendo cicatrizante. La
doctora Omayra Torres estuvo de acuerdo y recomendó al
muchacho americano que frotara la cicatriz de su mano con el
jugo de la planta, aunque en realidad no era necesario, porque
había sanado bien. Apenas le quedaba una línea roja, que en
nada le molestaba.
Kate Coid contó que muchos hombres buscaron en esa
región la ciudad mítica de El Dorado, donde según la leyenda
las calles estaban pavimentadas de oro y los niños jugaban con
piedras preciosas. Muchos aventureros se internaron en la selva
y remontaron el Amazonas y el río Orinoco, sin alcanzar el
corazón de ese territorio encantado, donde el mundo
permanecía inocente, como en el despertar de la vida humana
en el planeta. Murieron o retrocedieron, derrotados por los
indios, los mosquitos, las fieras, las enfermedades tropicales, el
clima y las dificultades del terreno.
Se encontraban ya en territorio venezolano, pero allí las
fronteras nada significaban, todo era el mismo paraíso
prehistórico. A diferencia del río Negro, las aguas de esos ríos
eran solitarias. No se cruzaron con otras embarcaciones, no
vieron canoas, ni casas en pilotes, ni un solo ser humano. En
cambio la flora y la fauna eran maravillosas, los fotógrafos
estaban de fiesta, nunca habían tenido al alcance de sus lentes
tantas especies de árboles, plantas, flores, insectos, aves y
animales. Vieron loros verdes y rojos, elegantes flamencos,
tucanes con el pico tan grande y pesado, que apenas podían
sostenerlo en sus frágiles cráneos, centenares de canarios y