pájaros y los animales aprovechen sus restos —decidió César
Santos.
—¿No habrá ceremonia, como debe ser? —insistió Matuwe.
—No tenemos tiempo. Un funeral apropiado demoraría
varios días. Además este hombre era cristiano —explicó César
Santos.
Finalmente acordaron envolverlo en una lona y colocarlo
sobre una pequeña plataforma de cortezas que instalaron en la
copa de un árbol. Kate Coid, quien no era una mujer religiosa,
pero tenía buena memoria y recordaba las oraciones de su
infancia, improvisó un breve rito cristiano. Timothy Bruce y Joel
González filmaron y fotografiaron el cuerpo y el funeral, como
prueba de lo ocurrido. César Santos talló cruces en los árboles
de la orilla y marcó el sitio lo mejor que pudo en el mapa para
reconocerlo cuando volvieran más tarde a buscar los huesos,
que serían entregados a la familia del difunto en Santa María de
la Lluvia. A partir de ese momento el viaje fue de mal en peor.
La vegetación se hizo más densa y la luz del sol sólo los
alcanzaba cuando navegaban por el centro del río. Iban tan
apretados e incómodos, que no podían dormir en las
embarcaciones; a pesar del peligro que representaban los indios
y los animales salvajes, era necesario acampar en la orilla.
César Santos repartía los alimentos, organizaba las partidas de
caza y pesca, y distribuía los turnos entre los hombres para
montar guardia por la noche. Excluyó al profesor Leblanc,
porque era evidente que al menor ruido le fallaban los nervios.
Kate Coid y la doctora Omayra Torres exigieron participar en la
vigilancia, les pareció un insulto que las eximieran por ser
mujeres. Entonces los dos chicos insistieron en ser aceptados
también, en parte porque deseaban espiar a Karakawe. Lo
habían visto echarse puñados de balas en los bolsillos y rondar
el equipo de radio, con el cual de vez en cuando César Santos
lograba comunicarse con gran dificultad para indicar su
posición en el mapa al operador de Santa María de la Lluvia. La
cúpula vegetal de la selva actuaba como un paraguas,
impidiendo el paso de las ondas de radio.