quiebra e se abolle; e el amor que es entre los malos depártese
mucho aína e ayúntase muy tarde, así como el vaso de tierra
que se quiebra por cualquier guisa mucho aína, desí nunca se
emienda. Et el homne de buena parte ama al homne de buena
parte de una vez que se vean, e por conoscencia de un día e non
más, et el homne vil non pone su amor con ninguno si non por
cobdicia o por miedo, e tú eres noble e de buena parte, et yo he
menester tu amor, et aquí estaré a tu puerta, que non comeré nin
beberé fasta que me otorgues tu amor.»
Dijo el mur: «Ya rescibo el tu amor, que yo nunca envié al
que
algo
hobo menester de mí sin ello, et non te comencé a
decir esto que oíste si non por me escusar, e si me quisieres
facer traición non dirás: fallé el mur de flaco consejo e
rafez
de
engañar.» Desí salió de su cueva e paróse a su puerta. Dijo el
cuervo: «¿Qué te tiene a la puerta de la cueva que te vieda de
salir a mí e solazarte comigo? ¿Has sospecha o miedo de mí
aún?» Dijo el mur: «Los homnes deste siglo danse entre sí unos
a otros dos cosas: la una es el amor e la otra es el
algo
. Et los
que se dan el amor son los que pura e lealmente se aman, e los
que se dan el
algo
son los que se ayudan e se aprovechan unos
de otros. Et el que non face bien si non por haber bien, et por
ganar alguna alegría deste siglo e algund pro, es tal en esto
como el pajarero que echa los granos a las aves, non por les
facer ayuda, si non por que quiere ganar. Onde dar homne su
amor mejor es que dar su
algo
. E fío en tu amor, e dote otra tal
de mí; e non me tiene de salir a ti mala sospecha que haya en ti;
mas yo creo que tú has compañeros que son de tu natura, e non
son contra mí como tú, e he miedo que me vea contigo alguno
dellos e me mate.» Dijo el cuervo: «Esta es la señal del amigo:
ser amigo del amigo e enemigo del enemigo, et non me es a mí
amigo nin compañero quien a ti non amare e non hobiere sabor
de ti. Muy rafez me partiría yo de su amor del que tal fuere; et
el que siembra las yerbas odoríferas, si con ellas nasce alguna
cosa que las dañe e las afogue, arráncala.»
Desí salió el
mur
al cuervo, e abrazáronse e saludáronse el
uno al otro e solazáronse e seguráronse e fablaron e contáronse
nuevas, fasta que pasó una hora del día. E después que pasaron
algunos días dijo el cuervo al mur: «Esta tu cueva es cerca de la
carrera por do pasan los homnes, e témome que te farán mal. Et
yo sé un lugar apartado e muy vicioso do ha peces e agua et hay