Libro de Apolonio
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començó el maestro de duelo a llorar,
Fallaron una niña de cara bien tajada,
cuerpo bien asentado, ricamient’ adobada;
gran tresoro con ella, caja bien abondada,
mas de su testamento non podién saber nada.
En cabo del tablero, en rencón apartado,
fallaron el escrito en plomo deboxado;
prisolo el maestro e leyó el dictado.
Dixo: —«Si non lo cumplo, non me veya logrado.
Quiero vos la materia del dictado dezir:
—«Yo, el rey Apolonio, quiero mercet pedir:
«quiquier que la fallare, fágala sobollir,
«lo qué no le pudiemos sobre la mar complir.
«El medio del tresoro, lieve por su lazerio;
«lo ál, por la su alma, preste al monesterio:
«sallir le han los clérigos mejor al cimenterio,
«rezarán más de grado los niños el salterio.
«Si esto non cumpliere, plega al Criador,
«ni en muert’ ni en vida, non haya valedor.»
Dixo el metge estonze: —«Tal seya o peor,
«si non gelo cumpliere bien así o mejor.»
Mandó tomar el cuerpo, ponerlo en un lecho,
que por un grant haber non podié seyer fecho;
fízole toda honra como habiá derecho,
debrié si ál fiziese homne haber despecho.
Fecha toda la cosa para ‘1 soterramiento,
fecha la sepultura con todo cumplimiento,
entró el buen diciplo de grant entendimiento,
llegóse al maestro con su avenimiento.