Nosotros... - Odeen se interrumpió, desalentado -. Es difícil explicar a alguien qué es el
tríade...
- Sin embargo, yo trato de comprender. Piensas que has captado una porción de la
mente interior de Dua; algo que ella ha mantenido en secreto, ¿verdad?
- No estoy seguro. Es una impresión muy vaga, captada de vez en cuando por una
porción de mi mente.
- ¿De qué se trata?
- A veces creo que Dua no quiere tener una niña-Emocional.
Losten le miró con gravedad.
- Hasta ahora sólo habéis tenido dos niños, un pequeño-izquierdo y un pequeño-
derecho.
- Sí, sólo dos. Ya sabes que la Emocional es difícil de iniciar.
- Lo sé.
- Y Dua no se preocupa de absorber la energía necesaria. Ni siquiera lo intenta. Aduce
muchas razones, pero yo no puedo creer ninguna de ellas. Me parece que tiene algún
motivo para no querer una niña-Emocional. Por mi parte, si en efecto Dua prefiriese no
tenerla durante un tiempo, le dejaría hacer su voluntad. Pero Tritt es un Paternal y la
necesita; debe tenerla y yo no puedo decepcionar a Tritt, ni siquiera vara complacer a
Dua.
- Si Dua tuviera una causa racional para no querer iniciar a una Emocional,
¿cambiadas de opinión?
- Yo, por supuesto, pero Tritt no. El no comprende estas cosas.
- Pero, ¿te esforzarlas para obligarle a ser paciente?
- Sí, hada todo lo posible.
Losten dijo
- ¿Se te ha ocurrido pensar que casi ningún Ser Blando - aquí vaciló, como buscando
una palabra, y al final utilizó la frase corriente entre los Seres Blandos - desaparece antes
de que nazcan los niños, los tres, el último de los cuales es la niña-Emocional?
- Pues, claro.
Odeen se extrañó de que Losten pudiera suponerle ignorante de un hecho tan
elemental.
- Entonces, el nacimiento de una niña-Emocional equivale a que ha llegado el momento
de desaparecer.
- En general, no hasta que la Emocional ha crecido lo suficiente.
- Pero el momento de desaparecer se acerca. ¿No es posible que Dua no quiera
desaparecer?
- ¿Cómo es eso posible, Losten? Cuando llega el momento, es igual que cuando se
quiere la fusión es imposible negarse.
(Los Seres Duros no se fusionaban; quizá no podían comprenderlo.)
- Aun así, supongamos que Dua no quiera desaparecer. ¿Qué dirías a esto?
- Pues que no hay más remedio que desaparecer, un día u otro. Si Dua sólo quiere
demorar el último niño, yo podría permitírselo, e incluso, tal vez, convencer a Tritt Pero si
no quiere tenerlo nunca, es imposible acceder a ello.
- ¿Por qué?
Odeen hizo una pausa para pensarlo.
- No puedo decirlo, señor Losten, pero sé que debemos desaparecer. Con cada ciclo
que pasa, lo sé y lo siento cada vez más, y a veces incluso creo comprender la razón.
- Eres un filósofo, Odeen - comentó Losten, con sequedad -. Vamos a considerarlo.
Cuando el tercer niño haya llegado y esté creciendo, Tritt ya tendrá a todos sus hijos y
podrá pensar en desaparecer después de haber cumplido su misión en la vida. Tú mismo,
con la satisfacción de haber aprendido muchas cosas, podrás desaparecer con la
sensación del deber. cumplido. Pero, ¿y Dua?