que, a pesar de las críticas de Doral. la práctica era muy corriente. Casi todas las
Emocionales lo hacían de vez en cuando, y algunas lo admitían abiertamente.
Ocurría con menos frecuencia cuando se hacían mayores, y Dua no creía que ninguna
Emocional lo practicase después de unirse a un tríade y empezar las auténticas fusiones.
Uno de sus secretos (pues nunca se lo dijo a nadie) era que ella había continuado
haciéndolo, e incluso lo intentó una o dos veces después de la formación del tríade.
(Aquellas veces pensó: «¿Y si Tritt se enterase...?» La posibilidad parecía augurar
consecuencias fatales, lo cual estropeo en parte la diversión.)
Confusamente se excusaba (ante sí misma) alegando la persecución de que era
objeto. El grito de «Em-izquierda» empezó a seguirla por doquier, como una especie de
pública humillación. Durante aquel período de su vida, se vio obligada a llevar una
existencia casi de reclusa. Su gusto inicial por la soledad se consolidó en aquella época.
Y al encontrarse sola, buscó un consuelo en las rocas.
Por lo menos, así se lo decía a sí misma.
Una vez trató de devolver el golpe. Exclamó: «¡Sois un montón de Em - derechas, un
montón de sucias Em - derechas!», dirigiéndose a las insultantes medianas.
Ellas sólo rieron, y Dua se alejó, presa de confusión y frustración. Pero era cierto. Casi
todas las Emocionales, cuando se acercaban a la edad de formar un tríade, se
interesaban por los niños y les rodeaban como si fueran Paternales, en una imitación que
Dua consideraba repulsiva. Ella nunca sintió aquel interés. Los niños eran eso: sólo niños;
e incumbían únicamente a los hermanos-derechos.
Los insultos cesaron cuando Dua se hizo mayor. Contribuyó a ello su estructura grácil y
su habilidad para flotar con un contorno difuminado que ninguna sabía imitar. Y cuando
izquierdos y derechos mostraron interés por ella, de manera progresiva, las otras
Emocionales ya no se atrevieron a burlarse.
Y no obstante (no obstante), ahora que nadie osaba dirigirse irrespetuosamente a Dua
(porque era bien sabido en todas las cavernas que Odeen pasaba por ser el Racional más
prominente de su generación, y Dua era su lado - mediano), ella sabía que en efecto, era
una Em-izquierda sin remisión posible.
No lo consideraba indecente (no del todo), pero a veces se sorprendía a sí misma
deseando ser un Racional y, entonces, sentía vergüenza. Se preguntaba si otras
Emocionales habrían deseado aquello alguna vez, y si la verdadera causa de que ella no
quisiera una niña-Emocional residía en el hecho de que no era una auténtica Emocional y
no cumplía debidamente sus deberes para con el triade...
A Odeen no le importaba que fuese una Em-izquierda. Nunca la había llamado así.
pero le halagaba el interés que mostraba por su trabajo, le gustaban sus preguntas y
disfrutaba al ver que comprendía sus explicaciones. Incluso llegaba a defenderla cuando
Tritt se ponía celoso (bueno, no exactamente celoso), y le demostraba que su conducta
no encajaba con su tenaz y limitada visión del mundo.
Odeen la había llevado varias veces a las cavernas de los Duros, ansioso de mostrar
sus conocimientos a Dua y claramente satisfecho de la impresión que causaba a Dua.
Porque ella estaba impresionada, no tanto ante la evidencia de la sabiduría y la
inteligencia de él como ante el hecho de que a Odeen no le importase compartirla.
(Recordaba la dura actitud de su padre-izquierdo la vez que ella le interrogó.) Nunca
amaba tanto a Odeen como cuando éste le permitía compartir su vida... y también esto
formaba parte de su condición de Em-izquierda.
Tal vez (muchas veces se le ocurría pensarlo), era esta condición la que la acercaba
más a Odeen y la alejaba más de Tritt, razón por la cual las reconvenciones de Tritt la
repelían. Odeen no insinuó jamás tal cosa, pero quizá Tritt lo presentía vagamente y,
aunque incapaz de comprenderlo, lo intuía lo suficiente para sentirse desgraciado sin
saber explicar el motivo.