Introducción
He revisado mis notas y no me gustan. He pasado tres días en los
U.S. Robots y lo mismo hubiera podido pasarlos en casa con la
Enciclopedia Telúrica.
Susan Calvin había nacido en 1982, dicen, por lo cual tendrá ahora
setenta y cinco años. Esto lo sabe todo el mundo. Con bastante
aproximación, la "U.S. Robots & Mechanical Men Inc." tiene también
setenta y cinco años, ya que fue el año del nacimiento de la doctora
Calvin cuando Lawrence Robertson sentó las bases de lo que tenía
que llegar a ser la más extraña y gigantesca industria en la historia del
hombre. Bien, esto lo sabe también todo el mundo.
A la edad de veinte años, Susan Calvin formó parte de la comisión
investigadora psicomatemática ante la cual el Dr. Alfred Lanning, de la
U.S. Robots, presentó el primer robot móvil equipado con voz. Era un
robot grande, basto, sin la menor belleza, que olía a aceite de
máquina y destinado a las proyectadas minas de Mercurio. Pero
podía hablar y razonar.
Susan no dijo nada en aquella ocasión; no tomó tampoco parte en
las apasionadas polémicas que siguieron.
Era una muchacha fría, sencilla e incolora, que se defendía contra un
mundo que le desagradaba con una expresión de máscara y una
hipertrofia del intelecto. Pero mientras observaba y escuchaba, sentía
la tensión de un frío entusiasmo.
Se graduó en la Universidad de Columbia en el año 2003, y empezó
a dedicarse a la Cibernética.
Todo lo que se había hecho durante la segunda mitad del siglo
veinte en materia de "máquinas calculadoras" había sido anulado por
Robertson y sus cerebros positónicos. Las millas de cables y
fotocélulas habían dado paso al globo esponjoso de platino-iridio del
tamaño aproximado de un cerebro humano.
Aprendió a calcular los par metros necesarios para establecer las