--Es inútil -respondió Powell, también gritando-. Estos condenados
chismes no tienen más que una velocidad. ¿Crees acaso que están
equipados con flectores selectivos? Habían atravesado ya las
sombras y la luz caía sobre ellos como una ducha líquida al rojo
blanco. Donovan se encogió involuntariamente.
--¡Arrea! ¿Es imaginación o siento calor? --Ya sentir s más. No
pierdas de vista a Speedy -le respondió.
El robot Spd-13 estaba lo suficientemente cerca para ser visto ya
con todo detalle. Su gracioso y alargado cuerpo lanzaba cegadores
destellos mientras avanzaba con fácil velocidad por el abrupto suelo.
Su nombre era derivado de las iniciales, pero era apropiado, porque
los modelos Spd se contaban entre los robots más veloces
producidos por la United States Robots & Mechanical Men Corp.
--¡Eh, Speedy! -gritó Donovan agitando la mano.
--¡Speedy! -chilló también Powell-. ¡Ven aquí!
La distancia entre los dos hombres y el errante robot fue
reduciéndose momentáneamente, más por los esfuerzos que por el
lento avance de las anticuadas monturas de Donovan y Powell
Estaba lo suficientemente cerca para darse cuenta de que el paso
de Speedy tenía una especie de balanceo peculiar y, en el momento
en que Powell agitaba de nuevo la mano y mandaba el máximo de
energía a su emisor de radio, prepar ndose a lanzar un nuevo grito,
Speedy levantó la cabeza y los vio.
Speedy se detuvo y permaneció un momento inmóvil, balance
ndose leve mente como bajo el impulso de una ligera brisa.
--¡Muy bien, Speedy! ¡Ven aquí, muchacho!
A lo cual la voz de robot de Speedy resonó en los auriculares de
Powell por primera vez.
Pero lo que dijo fue incomprensible. Fueron sólo unos sonidos
inarticulados o quiz unas palabras incomprensibles. Girando sobre
sus talones, salió a toda velocidad en la dirección por donde había
venido, levantando en su furia fragmentos de polvo ardiente. Y sus
últimas palabras al huir fueron: "Crece una florecilla cerca del viejo
roble", seguidas de un curioso sonido metálico que pudo ser el
robótico equivalente del hipo.
--Oye, Greg... -dijo Donovan desfalleciendo-, ¿es que está borracho
o qué? --Si no me lo hubieses dicho, no me hubiera dado cuenta