Finalmente, el robot habló. Su voz tenía la inesperada frialdad de un
diagrama metálico.
--¿Te das cuenta de la gravedad de una tal declaración, Powell?
--"Algo" te ha hecho, Cutie -le hizo ver Powell-. Tú mismo reconoces
que tu memoria parece brotar completamente terminada del absoluto
vacío de hace una semana. Te doy la explicación. Donovan y yo te
montamos con las piezas que nos mandaron.
Cutie contempló sus largos dedos afilados con una curiosa
expresión humana de perplejidad.
--Tengo la i
mpresión de que todo esto podría explicarse de una
manera más satisfactoria. Porque, que "tú" me hayas hecho a "mí",
me parece improbable.
--¡En nombre de la Tierra! ¿Por qué? -exclamó Powell, ech ndose a
reír.
--Ll malo intuición. Hasta ahora es sólo esto. Pero pienso razonarlo.
Un encadenamiento de válidos razonamientos sólo puede llevar a la
deter minación de la verdad, y a esto me atendré hasta conseguirla.
Powell se levantó y volvió a sentarse en el extremo de la mesa,
cerca del robot. Sentía súbitamente una fuerte simpatía por el extraño
mecanismo. No era en absoluto como un robot ordinario, que
realizaba su tarea rutinaria en la estación con la intensidad de un
sendero positónico profundamente marcado.
Puso una mano sobre el hombro de acero de Cutie y notó la frialdad
y dureza del metal.
--Cutie -dijo-. Voy a tratar de explicarte algo. Eres el primer robot que
ha manifestado curiosidad por su propia existencia... y el primero, a
mi modo de ver, suficientemente inteligente para comprender el
mundo exterior. Ven conmigo.
El robot se levantó lentamente y siguió a Powell con sus pasos que
hacía silenciosos la gruesa suela de esponja de caucho. El hombre
de la Tierra apretó un botón y un panel cuadrado de pared se deslizó
a un lado. El grueso y claro vidrio de la portilla dejó ver el espacio...
cuaja do de estrellas.
--Ya he visto esto por las ventanas de observación de la sala de
máquinas -dijo Cutie.
--Lo sé -dijo Powell-. ¿Qué crees que es? --Exactamente lo que
parece; un material negro detr s de este cristal, salpicado de puntos
brillantes. Sé que nuestro director manda rayos desde algunos de