¡Ay... cuerno!
Cutie movió la cabeza gravemente.
--Esto frisa ya la obsesión. ¿Por qué insistís en un punto de vista tan
radicalmente falso? Aun admitiendo que los no-robot carecen de la
facultad de razonar, queda todavía el problema de...
Su voz se desvaneció en un reflexivo silencio y Donovan dijo, en un
susurro saturado de intensidad: --Si tuvieses un rostro de carne y
hueso te lo rompería.
Con los dedos, Powell se acariciaba el bigote y sus ojos brillaban.
--Escucha, Cutie, si no existe una cosa que se llama Tierra, ¿cómo
te explicas lo que ves por el telescopio?
--¡Perdona...!
--¿Te he ganado, eh? -dijo Powell-. Desde que estamos juntos has
hecho muchas observaciones telescópicas, Cutie. ¿Has observado
que muchos de estos puntos luminosos se convierten en disco
cuando los ves así? --¡Oh, "esto"!... Sí, ciertamente
Es una mera ampliación con el propósito de dirigir más exactamente
el haz.
--¿Por qué no aumentan igualmente de tamaño las estrellas,
entonces? --¿Quieres decir los demás puntos? No se les manda haz
alguno, de manera que no necesitan ampliación. Verdaderamente,
Powell, "incluso" deberías ser capaz de comprender esto.
--¡Pero ves más estrellas a través del telescopio! -dijo Powell, mir
ndolo perplejo-. ¿De dónde vienen? ¿De dónde demonios vienen, por
Júpiter? --Escucha, Powell -dijo Cutie, contrariado-. ¿Crees que voy a
perder el tiempo tratando de buscar interpretaciones físicas de todas
las ilusiones ópticas de nuestros instrumentos? ¿Desde cu ndo
puede compararse la prueba ofrecida por nuestros sentidos con la
clara luz de la inflexible ra zón? --Mira -intervino Donovan súbitamente,
liber ndose del amistoso, pero pesado brazo metálico de Cutie-,
vamos al fondo de la cuestión. ¿Para qué sirven los haces? Te
estamos dando una explicación lógica. ¿Puedes hacer tú algo mejor?
--Los haces de luz son emitidos por el Señor para cumplir sus
designios.
Hay ciertas cosas -añadió elevando piadosamente los ojos- que no
deben sernos probadas; en esta materia, trato sólo de servir y no de
interrogar.