de humo.
--He estado pensando en todo esto, Greg -dijo-. Dave tiene un
curioso fondo, para ser un robot. Seis dependen de él, con una
estricta reglamentación. Tiene derecho de vida o muerte sobre ellos y
tiene que reaccionar con su mentalidad. Supongamos que sienta la
necesidad de confirmar su poder como concesión a su vanidad.
--Ve al grano.
--Supongamos que tenemos militarismo. Supongamos que está
creando un ejército. Supongamos que los está instruyendo para unas
maniobras militares. Supongamos...
--Supongamos que has perdido el tino. Tus pesadillas deberían ser
en tecnicolor. Están postulando la mayor aberración de un cerebro
positónico.
Si tu an lisis fuese correcto, Dave tendría que infringir la Primera Ley
Robótica; que un robot no debe perjudicar a un ser humano o, por
inacción, permitir que un ser humano sea perjudicado. El tipo
militarista y de car cter dominador que supones debe tener como
punto final de sus lógicas implicaciones la dominación de los
humanos.
--Muy bien. ¿Y cómo sabes que éste no es el fondo de la cuestión?
--Porque todo robot con esta mentalidad, primero, no hubiera salido
jamás de la fábrica y, segundo, hubiera sido descubierto
inmediatamente. He probado a Dave, ¿sabes? Powell echó su sillón
atr s y puso los pies sobre la mesa.
--No. Seguimos en la situación de no poder asar la liebre porque
todavía no sabemos dónde está. Por ejemplo, si pudiésemos saber
qué significaba aquella danza macabra que hemos con templado,
estaríamos en el camino de la verdad. Mira, Mike -prosiguió después
de una pausa-. ¿Qué te parece esto? Dave deja de funcionar
solamente cuando ninguno de nosotros está presente. Y cuando no
funciona, la llegada de uno de nosotros lo vuelve loco.
--Ya te dije una vez que todo esto era siniestro.
--No me interrumpas. ¿En qué forma un robot obra de manera
diferente cuando los humanos no están presentes?
La respuesta es obvia. Se requiere una gran parte de iniciativa
personal
En este caso, busca las partes del cuerpo afectadas por la nueva