Powell consiguió asomar la cabeza.
--Lo hemos hecho muy bien. Mira estos idiotas. Debe de ser un
"ballet" esto que hacen.
--Deja las observaciones secundarias. ¿Se acercan? --No puedo
decírtelo. Están demasiado lejos. P same la l mpara, ¿quieres?
Trataré de llamar su atención de esta manera.
Al cabo de dos minutos, abandonó.
--No hay nada que hacer. Deben de ser ciegos. ¡Oh, oh, ahora
avanzan hacia nosotros! ¿Qué crees? --¡Eh, déjame ver! -dijo
Donovan.
Hubo un nuevo silencio y Donovan asomó la cabeza. Se acercaban.
Dave avanzaba r pidamente a la cabeza de los seis "dedos", que lo
seguían en fila india, balance ndose.
--¿Qué hacen? Esto es lo que quisiera saber. Parece una
pantomima -se preguntó Donovan.
--¡Déjate de descripciones! -gruñó Powell-. ¿A qué distancia están?
--A unos quince metros y vienen en esta dirección. Estaremos fuera
dentro de quince min... ¡Eh, eh, ay...! ¡Ay!
--¿Qué ocurre, ahora? -Powell necesitó algunos segundos para
volver en sí ante las exaltaciones vocales de Donovan-. Vamos ya.
Déjame asomar también... No seas egoísta.
Avanzó hacia el agujero, pero Donovan lo apartó de un puntapié.
--Han dado media vuelta, Greg. Se marchan. ¡Dave! ¡Eh, Da...ve!
--¿De qué te sirve gritar, idiota? El sonido no se transmite.
--Pues entonces, golpea las paredes, derríbalas, manda alguna
vibración. Tenemos que llamar su atención de alguna manera, Greg, o
estamos listos.
Se agitaba como un loco. Powell lo sacudió.
--Espera, Mike, espera. Escucha, tengo una idea. ¡Por Júpiter, es el
momento de apelar a las soluciones sencillas! ¡Mike!
--¿Qué quieres? --Déjame meter aquí antes de que estén fuera de
nuestro alcance.
--¡Fuera de nuestro alcance! ¿Qué vas a hacer? ¡Eh! ¿Qué vas a
hacer con el detonador? -dijo agarrando el brazo de Powell.
Powell se soltó con una violenta sacudida.
--Voy a hacer algunos disparos...