--Pues es l stima. Sus ingenieros son buenos, pero, ¿no podríamos
hablar un poco de esto? Es su cumpleaños, ya lo sabe usted.
Me alegró ver que se sonrojaba.
--También yo he tenido disgustos con los robots -dijo-. ¡Pardiez, cu
nto tiempo hace que no pienso en esto! ¡Si hace cerca de cuarenta
años! Ciertamente fue en 2021. Y yo tenía sólo treinta y ocho años.
¡Oh... preferiría no hablar de esto!
Esperé, seguro de que cambiaría de parecer. Y así fue.
--¿Por qué no? -dijo-. No puede hacerme ya daño alguno. Ni tan sólo
el recuerdo. Fui un poco locuela en otro tiempo, joven. ¿Lo creería
usted? --No -dije.
--Pues lo era. Pero Herbie era un robot que podía leer el
pensamiento.
--¿Cómo? --El único en su clase. Ni antes ni después. Un error... en
cierto modo.