Sólo una breve tarjeta. Se produjo una crisis esta mañana cuando Richard, que había
andado de muy mal humor en los últimos tiempos, chocó finalmente con la gerencia del
hotel.
Cuando llegué a la recepción después de la clase de conversación en francés,
encontré allí una enorme cantidad de gente que se había reunido para oír cómo le gritaba
al personal del hotel. Estaba muy excitado, pero era de una lógica inflexible dentro de su
locura, exigiendo un taxi (aquí no hay ninguno, nadie va a ninguna parte) que lo llevase a
Las Palmas. Al ver que eso era imposible, insistió en que le dejasen llamar al gobernador
de las islas, o al cónsul suizo. Mark y Tony Johnson legaron entonces con un médico. Se
produjo un momento de forcejeo desagradable, y finalmente lo llevaron a nuestra
habitación. Pensé que había quedado completamente extenuado, pero media hora más
tarde, cuando salí de la ducha, había desaparecido. Ojalá se esté refrescando en algún
sito. La administración del hotel se ha portado maravillosamente, pero me sorprendió que
nadie tratase de intervenir. Todos observaron la escena con ojos vidriosos, y volvieron a
la piscina. A veces pienso que no tienen prisa por irse a casa. Diana.
NOVIEMBRE 12, HOTEL IMPERIAL
Hoy ocurrió un hecho extraordinario: vi a Richard por primera vez desde que se fue. Yo
iba por la playa, practicando mis ejercicios matutinos y allí estaba él, sentado debajo de
una sombrilla. Se lo veía muy bronceado y saludable, pero mucho más delgado. Con voz
tranquila me contó una historia absurda sobre la construcción en todo el territorio de las
Canarias, por los gobiernos de Europa occidental en combinación con las autoridades
españolas, de una especie de campo permanente de vacaciones para sus desocupados,
no solamente los obreros de las fábricas sino la mayoría del personal de dirección. Según
Richard están construyendo una playa para los franceses del otro lado de la isla, y otra
para los alemanes. Y las Canarias son sólo uno de los muchos lugares alrededor del
Mediterráneo y del Caribe. Una vez instalados allí, a los turistas no se les permitirá
regresar, por miedo a que inicien revoluciones. Traté de discutir con él, pero se levantó
con naturalidad y dijo que iba a formar un grupo de resistencia, y luego se alejó
caminando por la playa. El problema es que no ha encontrado nada en que ocupar la
mente: ojalá hubiera entrado en nuestro grupo de teatro. Ahora ensayamos The Birthday
Party de Pinter. Diana.
ENERO 10, 1986, HOTEL IMPERIAL
Un día triste. Tuve la intención de mandarte un telegrama, pero he estado demasiado
ocupada. Richard fue enterrado esta mañana, en el nuevo cementerio internacional que
hay en las colinas sobre la bahía. Señalé el sitio con una X. Lo vi por última vez hace dos
meses, pero supongo que se habrá estado moviendo por la isla, viviendo en los hoteles
en construcción y tratando sin éxito de organizar su grupo de resistencia.
Hace unos pocos días aparentemente robó una lancha de motor que no estaba en
condiciones de navegar y salió hacia las costas de África. Su cuerpo fue depositado ayer
por las aguas en una de las playas francesas. Desgraciadamente habíamos dejado de
vernos del todo, aunque siento que la experiencia me ha dado un grado de perspicacia y
madurez que aprovecho muy bien cada vez que interpreto a Clitemnestra en Electra, la
nueva producción de Tony. Él y Mark Hastings han sido pilares de fortaleza. Diana.
JULIO 3, 1986, HOTEL IMPERIAL
¿De veras hace un año que estoy aquí? Hasta tal punto he perdido el contacto con
Inglaterra que me cuesta recordar cuándo te mandé la última postal. Ha sido un año del
más maravilloso teatro, de papeles que en otras épocas jamás habría soñado representar,
y de públicos tan leales que no sé si soporto la idea de abandonarlos. Los hoteles están
colmados ahora, y todas las noches hacemos funciones de teatro lleno. Hay tanto que