-¿Vienes a dar una vuelta? -dijo Juan a su hermano.
-No. Manuel no sale de noche -repuso la Ignacia.
-Como se tiene que levantar temprano... -añadió la Salvadora.
-¿Ves? -exclamó Manuel-. Esta es la tiranía de las mujeres. ¿Y todo por
qué? Por el jornal nada más; no creas que es de miedo a que me dé un
aire. Por el jornalito.
-¿A qué hora vendré a empezar el busto? -preguntó Juan.
-¿A las cinco?
-Bueno; a las cinco estaré aquí. Salieron de casa los dos Rebolledos, el
señor Canuto y Juan, y en la puerta se despidieron.
La lucha por la vida III. Aurora roja