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cósmica. Si lo consiguen, la vida ya no será una dura competencia por sobrevivir; comenzará la dicha para
todos; les daremos las herramientas para que puedan hacer de la Tierra un mundo feliz, en paz, justo y unido.
-Es hermoso lo que dices, Ami.
-Porque es verdad. Sólo la verdad es hermosa. Cuando llegues a tu mundo escribe ese libro, para que sea una
voz más, otro grano de arena.
-Cuando yo les diga, todos me creerán y dejarán sus armas para vivir en paz... -dije, muy convencido.
Ami volvió a reírse de mí, acariciándome la cabeza, pero esta vez no me molesté, porque ya no lo consideraba
un niño como yo, sino mejor que yo.
- ¡Qué inocente eres! No te das cuenta de que están en guerra, compitiendo en forma feroz, terriblemente
dormidos, tan seriotes y graves... pero las verdades del universo no son serias, son hermosas. ¿Te parece
serio un campo de flores?
-No. Es bonito -respondí.
-Si quienes dirigen los países y ejércitos fueran los creadores de las flores, les pondrían balas, en lugar de
pétalos y leyes inhumanas y rígidas, en lugar de tallos...
-Entonces... ¿no me creerán?
-Los niños y quienes son como niños te creerán; los adultos piensan que sólo las cosas horribles son
verdaderas. Coleccionan objetos materiales, adoran las armas y no se interesan por nada que sea hermoso y
verdadero; consideran que la oscuridad es luz y la luz oscuridad. Esos no se interesarán por tu libro; pero los
niños saben que la verdad es hermosa y pacífica. Ellos contribuirán para difundir nuestro mensaje, el cual
llegará a través de ti. Es un proceso. Nosotros cumplimos con brindar nuestra ayuda, con servir. La humanidad
debe ahora hacer un esfuerzo por sí misma.
- ¿Y si no hacen caso y destruyen el mundo?
-Tendremos que hacer lo mismo que miles de años atrás.
-Rescatar a quienes tienen buen nivel -dije.
-Así es, Pedrito.
- ¿Y tengo yo setecientas medidas? -Nuevamente intenté saberlo
-Todo aquel que hace algo por la paz, tiene buen nivel. Y todo aquel que no hace nada, pudiendo hacer algo,
es indiferente o cómplice, le falta amor, no tiene buen nivel.
-Entonces, apenas llegue a casa me pongo a escribir -dije, un poco asustado.
Ami se rió de mí.
CAPÍTULO 11
CAPÍTULO 11
BAJO LAS AGUAS
BAJO LAS AGUAS
Nos acercábamos a un inmenso lago de aguas muy celestes. Sobre él se deslizaban embarcaciones de vela y
de motor; en las orillas, la gente se bañaba. Sentí deseos de sumergirme en esas aguas cristalinas.
-Pero no puedes hacerlo.
-Por mis microbios.
-Correcto.
Había un embarcadero al que la gente llegaba para tomar libremente cualquier vehículo acuático, yates lujosos,
pequeños botes de remos, unas bonitas esferas transparentes de diversos tamaños, bicicletas marinas y
equipos de buceo.
-Entonces aquí uno puede tomar cualquier cosa...
-Claro.
-Pienso que la mayoría buscará los yates de lujo...
-Estás equivocado; a muchos les gusta remar, a otros juguetear con una pequeña barca, tener la sensación de
cercanía del agua, hacer ejercicio físico...
- ¿Por qué hay tantas diversiones; es domingo hoy?
-Aquí es domingo todos los días -reía Ami.
Algunos tomaban equipos de buceo y se sumergían.
- ¿Qué hacen bajo el agua?
-Pasear, conocer, disfrutar de la vida... ¿Quieres ir allá?
-Pero dijiste que no puedo salir de la nave...
Ami puso rumbo al lago mientras sonreía, nos sumergimos en él. Fue muy bonito ver aparecer ese mundo
sub-acuático. Muchas personas y vehículos se desplazaban bajo la superficie de las aguas, la mayoría eran
esas esferas transparentes. Un niño provisto de lentes para bucear y de un pequeño tanque de oxígeno
pasaba cerca de nosotros; al vernos, se aproximó a nuestra nave y pegó su nariz contra el vidrio de una de las
ventanas, haciéndonos una morisqueta. Ami reía. Pensé que si yo hubiera estado buceando en una playa de
mi mundo, no me habría acercado con tanta confianza a un "ovni" submarino...