En 1960 las importaciones cubanas procedentes de los países socialistas ya alcanzaban la cifra de
136 millones de pesos. Para 1961 las importaciones de estos países se calculaban en 500 millo-
nes. Con la Unión Soviética se alcanzaba un intercambio comercial por valor de 270 millones, con
China 117 millones y el resto hasta 500 millones, con los demás países socialistas.
Este salto descomunal del comercio con el área socialista y el consiguiente cambio de sus provee-
dores tradicionales significó uno de los esfuerzos técnicos y organizativos más importantes llevados
a cabo por la Revolución Cubana tan sólo en el curso de apenas dos años después del triunfo revo-
lucionario. También ha sido una de las hazañas menos divulgadas por Cuba internacionalmente.
En una conferencia dictada por el Che en el Ministerio de las Fuerzas Armadas el 9 de marzo de
1961 explicaba a los asistentes los detalles acerca de la labor desarrollada para lograr la integra-
ción comercial al campo socialista:
El trabajo ha sido muy difícil, no se pueden hacer una idea, porque hay que haber estado dentro
del mecanismo para saber lo que significaba, que incluso en épocas de Revolución la mentalidad
de todos los cubanos del comercio, de todos los funcionarios, era de la eficacia de la empresa pri-
vada y de lo cómodo que era pedir por teléfono a Miami o por cable a New York, alguna materia
prima que venía en uno o dos días; ni quedaba en el puerto, venía en el ferry directamente, en un
vagón e iba a la fábrica.
Nosotros hemos tenido que cambiar, suprimir la empresa privada en la importación, porque era una
rémora muy grande, hemos tenido que cambiar totalmente el esquema de nuestro comercio y lle-
varlo a los países socialistas, hemos tenido que afrontar las consecuencias de que ya las mercan-
cías no hagan un viaje de dos días; es decir, antes no teníamos la necesidad de almacenes porque
venía la mercancía inmediatamente.
Ahora es menester hacer viajes de dos meses, a veces de tres meses y necesitamos tener reser-
vas grandes para prevenir todo eso, y además aquellos son países con economía planificada, a los
cuales hay que hacer los pedidos en un momento determinado. No se les puede pedir como a los
Estados Unidos, de un día para otro, pues cualquier comerciante de los Estados Unidos que recibe
un pedido está contento porque siempre tiene más capacidad ociosa lista para producir; en los paí-
ses socialistas la capacidad industrial está totalmente en producción, entonces hay que planificar
los pedidos.
Sin embargo, con nuestros tropiezos, con nuestras dificultades, hemos logrado cambiar totalmente
el sistema y lo hemos logrado a un precio difícil de apreciar... hemos podido cambiar todo nuestro
comercio al mismo tiempo que hemos cambiado nuestro sistema social, sin que hayan sufrido en el
cambio, ni siquiera los hábitos más importantes del pueblo cubano, porque aquí no ha habido una
real carencia de artículos que son absolutamente superfinos: todavía importamos piezas de re-
puesto para automóviles de lujo; no se aplican aquí las medidas drásticas que fue necesario aplicar
en todos los países socialistas de Europa cuando hicieron el viraje total hacia una economía planifi-
cada y hacia una economía popular donde el dueño de los medios de producción fuera el pueblo y
no los capitalistas privados o los monopolios extranjeros.
Junto al desarrollo de estos logros de la economía cubana, el Che alertaba que la victoria del pue-
blo cubano no podía sustentarse sólo en la ayuda externa, por amplia y generosa que esta pudiera
ser, por grande y fuerte que fuera la solidaridad de otros pueblos del mundo, y sentenciaba:
Eso es lo que nosotros tenemos que saber bien, que la victoria de Cuba no está en los cohetes so-
viéticos, ni en la solidaridad del mundo socialista, ni en la solidaridad de todo el mundo; la victoria
de Cuba está en la unión, en el trabajo y en el espíritu de sacrificio de su pueblo... y esa solidaridad
que hemos recibido en toda América, en los pueblos de África y de Asia, y en todo el bloque socia-