Pensaron en las otras gentes del mundo, que también habían pasado la velada, cada
uno a su modo.
-Bueno -dijo el hombre al fin.
Besó a su mujer durante un rato.
-Nos hemos llevado bien, después de todo- dijo la mujer.
-¿Tienes ganas de llorar? -le preguntó el hombre.
-Creo que no.
Recorrieron la casa y apagaron las luces y entraron en el dormitorio. Se desvistieron en
la fresca oscuridad de la noche, y retiraron las colchas.
-Las sábanas son tan limpias y frescas...
-Estoy cansada.
-Todos estamos cansados.
Se metieron en la cama.
-Un momento -dijo la mujer.
El hombre oyó que su mujer se levantaba y entraba en la cocina. Un momento después
estaba de vuelta.
-Me había olvidado de cerrar los grifos.
Había ahí algo tan cómico que el hombre tuvo que reírse.
La mujer también se rió. Sí, lo que había hecho era cómico de veras. Al fin dejaron de
reírse, y se tendieron inmóviles en el fresco lecho nocturno, tomados de la mano y con las
cabezas muy juntas.
-Buenas noches -dijo el hombre después de un rato.
- Buenas noches -dijo la mujer.
LOS DESTERRADOS
Los ojos de las brujas eran de fuego y de las bocas les salía un aliento de llamas.
Inclinadas sobre el caldero probaban el líquido con palos grasientos y dedos huesudos.
-When shalláwe three meet again
In thunder, lightning, or in rain?
Las brujas bailaban tambaleándose en la playa de un mar seco, viciando el aire con
sus tres lenguas, y calcinándolo con el brillo malévolo de sus ojos de gato.
-Round about the cauldron go;
In the poison'd entrails throw...
Double, double toil and trouble;
Fire burn, and cauldron bubble!
Las brujas se detuvieron y miraron a su alrededor.
-¿Dónde está el cristal? ¿Dónde están las agujas?
-¡Aquí!
-¡Bien!
-¿La cera amarilla está bien espesa?
-¡Sí!
-¡Arrojadla en el molde de hierro!
-¿La figura de cera está lista?
El muñeco goteó como una melaza entre las manos voraces.