33
-No, no -replicó Montag-. Ha sido una buena pregunta. Hacía mucho tiempo que
nadie se interesaba por mí para hacérmela. Una buena pregunta.
-Hablemos de otra cosa. ¿Ha olido alguna vez unas hojas viejas? ¿Verdad que
huelen a cinamomo? Tome. huela.
-Caramba, sí, en cierto modo, parece cinamomo.
Clarisse le miró con sus transparentes ojos oscuros
-Siempre parece ofendido.
-Es que no he tenido tiempo...
-¿Se fijó en los carteles alargados, tal como le dije?
-Creo que sí. Sí.
Montag tuvo que reírse.
-Su risa parece mucho más simpática que antes.
-¿De veras?
-Mucho más tranquila.
Montag se sintió a gusto y cómodo,
-¿Por qué no estás en la escuela? Cada día te encuentro vagabundeando por ahí.
-¡Oh, no me echan en falta! -contestó ella-. creen que soy insociable. No me
adapto. Es muy extraño. En el fondo, soy muy sociable. Todo depende de lo se
entienda por ser sociable, ¿no? Para mí, representa hablar de cosas como éstas. -
Hizo sonar unas nueces que habían caído del árbol del patio-. 0 comentar lo
extraño que es el mundo. Estar con la gente es agradable. Pero no considero que
sea sociable reunir a un grupo de gente y, después, no dejar que hable. Una hora
de clase TV, una hora de baloncesto, de pelota base o de carreras, otra hora de
transcripción o de reproducción de imágenes, y más deportes. Pero ha de saber
que nunca hacemos preguntas, o por lo menos, la mayoría no las hace; no hacen
más que lanzarte las respuestas izas!, izas!, y nosotros sentados allí durante otras
cuatro horas de clase cinematográfica. Esto no tiene nada que ver con la
sociabilidad. Hay muchas chimeneas y mucha agua que mana por ellas, y todos
nos decimos es vino, cuando no lo es. Nos fatigan tanto que al terminar el día,
sólo somos capaces de acostarnos, ir a un Parque de Atracciones para empujar a
la gente, romper cristales en el Rompedor de Ventanas o triturar automóviles en el
Aplastacoches; con la gran bola de acero. Al salir en automóvil y recorrer las
calles, intentando comprobar cuán cerca de los faroles es posible detenerte, o