45
-Millie... -susurró-.
-¿Qué?
-No me proponía asustarte. Lo que sí quiero saber es...
-Di.
-Cuándo nos encontramos. Y dónde.
-¿Cuándo nos encontramos para qué? -preguntó ella-.
-Quiero decir... por primera vez.
Montag comprendió que ella estaría frunciendo el ceño en la oscuridad.
Aclaró conceptos:
-¿Dónde y cuándo nos conocimos?
-ÍOh! Pues fue en...
La mujer calló.
-No lo sé -reconoció al fin-.
Montag sintió frío.
-¿No puedes recordarlo?
-Hace mucho tiempo.
-¡Sólo diez años, eso es todo, sólo diez!
-No te excites, estoy tratando de pensar.-Mildred emitió una extraña risita que fue
haciéndose más y más aguda-. ¡Qué curioso! ¡Qué curioso no acordarse de dónde
o cuándo se conoció al marido o a la mujer!
Montag se frotaba los ojos, las cejas y la nuca, con lentos movimientos. Apoyó
ambas manos sobre sus ojos y apretó con firmeza, como para incrustar la
memoria en su sitio. De pronto, resultaba más importante que cualquier otra cosa
en su vida saber dónde había conocido a Mildred.
_No importa.