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-No, agua no, fuego. ¿Has visto alguna casa quemada? Humea durante días.
Bueno, no olvidaré ese incendio en toda mi vida. ¡Dios! Me he pasado la noche
tratando de apartarlo de mi cerebro. Estoy loco de tanto intentarlo.
-Hubieses debido pensar en eso antes de hacerte bombero.
-¡Pensar! ¿Es que pude escoger? Mi abuelo y mi padre eran bomberos. En mi
sueño, corrí tras ellos.
La sala de estar emitía una música bailable.
-Hoy es el día en que tienes el primer turno -dijo Mildred-. Hubieses debido
marcharte hace dos horas. Acabo de recordarlo.
-No se trata sólo de la mujer que murió -dijo Montag-- Anoche, estuve meditando
sobre todo el petróleo que he usado en los últimos diez años. Y también en los
libros. Y, por primera vez, me di cuenta de que había un hombre detrás de cada
uno de ellos. Un hombre tuvo que haberlo ideado. Un hombre tuvo que emplear
mucho tiempo en trasladarlo al papel. Y ni siquiera se me había ocurrido esto
hasta ahora.
Montag saltó de la cama.
-Quizás algún hombre necesitó toda una vida par reunir varios de sus
pensamientos, mientras contemplaba el mundo y la existencia, y, entonces, me
presenté yo y en dos minutos, izas!, todo liquidado.
-Déjame tranquila -dijo Mildred-. Yo no he hecho nada.
-¡Dejarte tranquila! Esto está muy bien, pero, ¿cómo puedo dejarme tranquilo a mí
mismo? No necesitamos que nos dejen tranquilos. De cuando en cuando,
precisamos estar seriamente preocupados. ¿Cuánto tiempo hace que no has
tenido una verdadera preocupación? ¿Por algo importante, por algo real?
Y, luego calló, porque se acordó de la semana pasada, y las dos piedras blancas
que miraban hacia el techo y la bomba con aspecto de serpiente, los dos hombres,
de rostros impasibles, con los cigarrillos que se movían en su boca cuando
hablaban. Pero aquélla era otra Mildred, una Mildred tan metida dentro de la otra,
y tan preocupada, auténticamente preocupada, que ambas mujeres nunca habían
llegado a encontrarse. Montag se volvió.
-Bueno, ya lo has conseguido -dijo Mildred Ahí, frente a la casa. Mira quién hay.
-No me interesa.
-Acaba de detenerse un automóvil <<Fénix>> y se acerca un hombre en camisa
negra con una serpiente anaranjada dibujada en el brazo.