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Faber examinó el delgado rostro de Montag.
-¿Cómo ha recibido esta conmoción? ¿Qué le arrancado la antorcha de las
manos?
-No lo sé. Tenemos todo lo necesario para ser felices, pero no lo somos. Falta
algo. Miré a mi alrededor. Lo único que me constaba positivamente que había
desaparecido eran los libros que he ayudado a quemar en diez o doce años. Así,
pues, he pensado que los libros podrían servir de ayuda.
-Es usted un romántico sin esperanza -dijo Faber- Resultaría divertido si no fuese
tan grave. No son libros lo que usted necesita, sino alguna de las cosas que en un
tiempo estuvieron en los libros. El mismo detalle infinito y las mismas enseñanzas
podrían ser proyectados a través de radios y televisores, pero no lo son. No, no:
no son libros lo que usted está buscando. Búsquelo donde pueda encontrarlo, en
viejos discos, en viejas películas y en viejos amigos; búsquelo en la Naturaleza y
búsquelo por sí mismo. Los libros sólo eran un tipo de receptáculo donde
almacenábamos una serie de cosas que temíamos olvidar. No hay nada mágico
en ellos. La magia sólo está en lo que dicen los libros, en cómo unían los diversos
aspectos del Universo hasta formar un conjunto para nosotros. Desde luego, usted
no puede saber esto, sigue sin entender lo que quiero decir con mis palabras.
Intuitivamente, tiene usted razón, y eso es lo que importa. Faltan tres cosas.
»Primera: ¿Sabe por qué libros como éste son tan importantes? Porque tienen
calidad. Y, ¿qué significa la palabra calidad? Para mí, significa textura. Este libro
tiene poros, tiene facciones. Este libro puede colocarse bajo el microscopio. A
través de la lente encontraría vida, huellas del pasado en infinita profusión.
Cuantos más poros, más detalles de la vida verídicamente registrados puede
obtener de cada hoja de papel, cuanto más «literario» se vea. En todo caso, ésa
es mi definición. Detalle revelador. Detalle reciente. Los buenos escultores tocan
la vida a menudo. Los mediocres sólo pasan apresuradamente la mano por
encima de ella. Los malos violan y la dejan por inútil.
»¿Se dan cuenta, ahora, de por qué los libros son odiados Y temidos? Muestran
los poros del rostro de la vida. La gente comodona sólo desea caras de luna llena,
sin poros, sin pelo, inexpresivas. Vivimos en una época en que las flores tratan de
vivir de flores, en lugar de crecer gracias a la lluvia y al negro estiércol. Incluso los
fuegos artificiales, pese a su belleza, proceden de la química de la tierra. Y, sin
embargo, pensamos que podemos crecer, alimentándonos con flores y fuegos
artificiales, sin completar el ciclo, de regreso a la realidad. Conocerá usted la
leyenda de Hércules y de Anteo, gigantesco luchador, cuya fuerza era increíble en
tanto estaba firmemente plantado en tierra. Pero cuando Hércules lo sostuvo en el
aire, sucumbió fácilmente. Si en esta leyenda no hay algo que puede aplicarse a
nosotros, hoy, en esta ciudad, entonces es que estoy completamente loco. Bueno,
ahí está lo primero que he dicho que necesitábamos. Calidad, textura de
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