Paulo Coelho
El Peregrino
16
gún momento de su existencia, ya tuvo acceso a por lo menos
una de ellas. Quien se proponga buscarlas, con paciencia y
perspicacia, puede encontrarlas todas, sin excepción, en las
propias lecciones que la vida nos enseña.
"Las Prácticas de RAM son tan sencillas que las personas
como tú, acostumbradas a complicar demasiado la vida, con
frecuencia no les conceden ningún valor, pero son ellas, junto
con otras tres series de prácticas, las que hacen que el hombre
sea capaz de conseguir todo, pero absolutamente todo lo que
desea.
"Jesús alabó al Padre cuando sus discípulos comenzaron a
realizar milagros y curaciones, y agradeció haber ocultado esto
a los sabios y haberlo revelado a los hombres comunes. Al final
de cuentas, si alguien cree en Dios, debe creer también que
Dios es justo.
Petrus tenía toda la razón. Sería una injusticia divina permi-
tir que sólo las personas instruidas, con tiempo y dinero para
comprar libros caros, pudieran acceder al verdadero Conoci-
miento.
—El verdadero camino de la sabiduría puede identificarse
por sólo tres cosas —dijo Petrus—: primero, debe tener Ágape,
y de eso te hablaré más tarde; segundo, debe tener una aplica-
ción práctica en tu vida, si no la sabiduría se convierte en algo
inútil y se pudre como una espada que nunca se utiliza.
"Y finalmente, debe ser un camino que pueda ser andado
por cualquier persona. Como el camino que estás haciendo
ahora, el Camino de Santiago.
Caminamos durante el resto de la tarde y sólo cuando el sol
comenzó a desaparecer tras las montañas, Petrus resolvió pa-
rar de nuevo. Alrededor nuestro, los picos más altos de los Piri-
neos aún brillaban con la luz de los últimos rayos del día.
Petrus pidió que limpiara una superficie pequeña del suelo y
que allí me arrodillara.
—La Primera Práctica de RAM es nacer de nuevo. Deberás
ejecutarla durante siete días seguidos, intentando experimentar
de diferente manera tu primer contacto con el mundo. Sabes
cuán difícil fue dejarlo todo y venir a recorrer el Camino de
Santiago en busca de una espada, pero esta dificultad sólo
existió porque estabas preso en el pasado. Ya fuiste derrotado
y temes ser derrotado nuevamente; ya conseguiste algo y te-
mes volver a perderlo. Mientras tanto prevaleció algo más fuer-