Paulo Coelho
El Peregrino
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Miré al cielo. Empezaba a oscurecer y ya se veían algunas
estrellas. Petrus se dirigió a un mesero y consiguió dos vasos
de plástico llenos de vino.
—Trae suerte beber un poco antes de iniciar la fiesta —dijo
pasándome uno de los vasos—. Toma un poco de esto. Te ayu-
dará a olvidar al viejo de las palomitas.
—Yo ya no pienso en eso.
—Pues deberías, porque lo que sucedió es un mensaje sim-
bólico de un comportamiento equivocado. Estamos siempre in-
tentando conquistar adeptos para nuestras explicaciones del
universo. Pensamos que de la cantidad de personas que crean
en lo mismo que nosotros dependerá que eso se transforme en
realidad, y no es así.
"Mira a tu alrededor. Una gran fiesta se prepara, una con-
memoración está por comenzar. Muchas cosas están celebrán-
dose al mismo tiempo: el sueño del padre que quería casar a su
hija, el sueño de la hija que se quería casar, el sueño del novio.
Eso es bueno, porque ellos creen en ese sueño y quieren mos-
trar a todos que alcanzaron una meta. No es una fiesta para
convencer a nadie y por eso será divertida. Todo indica que son
personas que libraron el Buen Combate del Amor.
—Pero tú estás intentando convencerme, Petrus. Estás
guiándome por el Camino de Santiago.
Me miró con frialdad.
—Te estoy enseñando las Prácticas de RAM, pero sólo con-
seguirás llegar a tu espada si descubres que en tu corazón está
el camino, la verdad y la vida.
Petrus apuntó al cielo, donde ya se veían nítidas las estre-
llas.
—La Vía Láctea muestra el Camino hasta Compostela. No
hay religión que sea capaz de acaparar todas las estrellas por-
que, si sucediera eso, el universo se volvería un gigantesco es-
pacio vacío y perdería su razón de existir. Cada estrella —y ca-
da hombre— tiene su espacio y sus características especiales.
Hay estrellas verdes, amarillas, azules, blancas; hay cometas,
meteoros y meteoritos, nebulosas y anillos. Todo eso que desde
aquí abajo parece un puñado de puntitos iguales, en realidad
son millones de cosas diferentes, esparcidas en un espacio que
trasciende la comprensión humana.