Paulo Coelho
El Peregrino
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ta Ágape, se da cuenta de que en este mundo nada es más im-
portante que amar. Éste fue el amor que Jesús sintió por la
humanidad y fue tan grande que sacudió las estrellas y cambió
el curso de la historia del hombre. Su vida solitaria logró lo que
reyes, ejércitos e imperios no consiguieron.
"Durante milenios de historia de la civilización, muchas per-
sonas fueron invadidas por este Amor que Devora. Tenían tanto
que dar —y el mundo exigía tan poco— que fueron obligadas a
buscar los desiertos y lugares aislados, porque el amor era tan
grande que las transfiguraba; se convirtieron en los santos er-
mitaños que hoy conocemos.
"Para ti y para mí, que experimentamos otra forma de Ága-
pe, esta vida puede parecernos dura, terrible. No obstante, el
Amor que Devora hace que todo —absolutamente todo— pierda
importancia. Estos hombres viven sólo para ser consumidos por
su amor.
Petrus me contó que allí vivía un hombre llamado Alfonso,
que lo conoció en su primera peregrinación a Compostela,
mientras recolectaba frutas para comer. Su guía, un hombre
mucho más iluminado que él, era amigo de Alfonso y los tres
habían hecho juntos el Ritual de Ágape, el Ejercicio del Globo
Azul. Petrus dijo que fue una de las experiencias más importan-
tes de su vida y que —hasta hoy— cuando hacía ese ejercicio,
se acordaba de la ermita y de Alfonso. Había un tono de emo-
ción en su voz y era la primera vez que percibía esto.
—gape es el Amor que Devora repitió una vez más, como
si ésa fuera la frase que mejor definiera aquella extraña especie
de amor—. Cierta vez, Luther King dijo: cuando Cristo habló de
amar a los enemigos, se refería a Ágape, porque, según él, era
"imposible que nos agraden nuestros enemigos, quienes nos
hacen daño, quienes intentan volver aún más mezquina nuestra
sufrida cotidianidad. Pero Ágape es mucho más que agradar, es
un sentimiento que invade todo, que inunda todo resquicio, y
hace que cualquier intento de agresión se convierta en polvo.
"Aprendiste a renacer, a no ser cruel contigo, a conversar
con tu Mensajero, pero todo lo que hagas de ahora en adelante,
todo el provecho que obtengas del Camino de Santiago, tendrá
sentido sólo si fuere tocado por el Amor que Devora.
Le recordé a Petrus que, según dijo, existen dos formas de
Ágape, y que probablemente él no había experimentado esta
primera forma, pues no se transformó en ermitaño.