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Un poco perdido entre tanto entusiasmo turístico, Fafner alza lo más
posible su fuelle para que lo veamos desde lejos.
reglas que me iban encerrando en el mundo de los mayores, las del ludo, las damas, el
ajedrez: No-se-puede-enrocar-estando-en-jaque, pieza- tocada-pieza-jugada, todo estatuido,
fatal y perfecto como dos y dos son cuatro o las campañas libertadoras del general San
Martín. Así como hoy, y los otros 32 hoy que nos faltan, no-se-puede-salir-de-la-autopista.
Oh sí, era un buen signo, me ha hecho bien encontrármelo cómo envuelto en el perfume del
arbusto de flores blancas. Gerontología de verdad, sentir de nuevo «que veinte años no es
nada», y muchos más de veinte, compadre.