aquella que hace referencia a la lucha con un cóndor bataraz. Cuando
comenzaron las calamidades en el barrio de Flores, Luciano decidió partir. Las
palomas azules con sus plumas de acero coparon el cielo de la barriada y el
volador sintió miedo.
Manuel Mandeb insiste en que antes de irse para siempre, Luciano le contó
el secreto de su increíble destreza. Dice Mandeb que un mago extranjero le
concedió el don del vuelo, pero le hizo la siguiente prevención: "Volarás, Luciano,
pero cuida que quienes lo sepan no escriban nunca tu historia. Cuando alguien la
lea, tu poder cesará definitivamente".
Esto explica que las hazañas de Luciano sólo se hayan transmitido en
forma oral. Ninguno de los literatos de Luciano lo menciona jamás. Gracias a ello
Luciano habrá seguido volando hasta el día de hoy, lector impío, en que tus ojos
curiosos acaban de desbarrancarlo para siempre.