Mircea Eliade
El mito del eterno retorno
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cósmica a otra. Se vacilaría en creer en la autenticidad de esta teoría
cosmológica entre los pigmeos semang si no hubiese razones para
admitir que la misma teoría ya estaba esbozada en la época
prehistórica.
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En las creencias mesopotámicas, una montaña central
reúne el Cielo y la Tierra; es la “Montaña de los Países”, que une entre sí
los territorios.
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El ziqqurat era propiamente hablando una montaña cósmica, es
decir, una imagen simbólica del Cosmos; los siete pisos representaban
los siete cielos planetarios (como en Borsippa) o los siete colores del
mundo (como en Ur).
El monte Thabor, en Palestina, podría significar tahbür es decir,
“ombligo”, omphalos.
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El monte Ge-rizim, en el centro de Palestina,
estaba sin duda alguna investido del prestigio del Centro, pues se lo
llama “ombligo de la tierra” (tabbúr eres; cf. Jueces, IX, 37:
“... Mira qué de gente desciende de en medio de la tierra”).
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Una
tradición recogida por Peter Comestor dice que, en el momento del
solsticio de verano, el sol no hace sombra a la “Fuente de Jacob” (cerca
de Geri-zim). En efecto, precisa Comestor, sunt qui dicunt lo-cum illum
esse umbilicum terrea nostrae habitabilis.
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La Palestina, por constituir el país
más elevado —puesto que estaba cerca de la cima de la montaña
cósmica—, no fue sumergida por el Diluvio. Un texto rabínico dice: “La
tierra de Israel no fue anegada por el diluvio”.
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Para los cristianos, el
Gólgota se hallaba en el centro del mundo, pues era la cima de la
montaña cósmica y a un mismo tiempo el lugar donde Adán fue creado
y enterrado. Y así, la sangre del Salvador cae encima del cráneo de Adán,
inhumado al pie mismo de la Cruz, y lo rescata.” La creencia según la
cual el Gólgota se encuentra en el centro del Mundo se ha conservado
hasta en el folclore de los cristianos de Oriente (por ejemplo entre los de
Rusia Menor).
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B) Los nombres de los templos y de las torres sagradas babilónicos
son testimonio de su asimilación a la montaña cósmica: “Monte de la
Casa”, “Casa del Monte de todas las tierras”, “Monte de las
Tempestades”, “Lazos entre el Cielo y la Tierra”, etcétera.
37
Un cilindro
del tiempo del rey Gudea dice que “la cámara (del dios) que él (el Rey)
construyó era igual al monte cósmico”.
38
Cada ciudad oriental se hallaba
en el centro del mundo. Babilonia era una Bab-ilani, una “puerta de los
dioses”, pues ahí era donde los dioses bajaban a la tierra. En la capital
*
Una nota en la traducción de La Vulgata del P. Ció aclara: "a la
letra: del ombligo de la tierra". (N. del T.)