Mircea Eliade
El mito del eterno retorno
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de cierta actualidad, los grandes soberanos se consideran como los
imitadores del héroe primordial: Darío se juzgaba como un nuevo
Thraetaona, héroe mítico iranio de quien se decía que había dado muerte
a un monstruo tricéfalo; para él —y por él— la historia era regenerada,
pues de hecho la historia se convertía en la reactualización de un mito
heroico primordial. Los adversarios del faraón eran considerados como
“hijos de la ruina, de los lobos, de los perros”, etcétera. En el texto
llamado Libro de Apofis, los enemigos a quienes combate el faraón son
identificados con el dragón Apofis, mientras que el faraón era asimilado
al dios Ra, vencedor del dragón.
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La misma transfiguración de la
historia en mito, pero por otro medio, se halla en las visiones de los
poetas hebreos. Para poder “soportar la historia”, es decir, las derrotas
militares y las humillaciones políticas, los hebreos interpretaban los
acontecimientos contemporáneos por medio del antiquísimo mito
cosmogó-nico-heroico que implicaba, evidentemente, la victoria
provisional del dragón, pero sobre todo su muerte final a manos de un
Rey-Mesías. Por tal causa la imaginación da a los reyes paganos los
rasgos del dragón;
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tal es el Pompeo descrito en los Salmos de Salomón
(ix, 29), el Nabucodonosor presentado por Jeremías (51, 34). Y en el
Testamento de Asher (vii, 3) el Mesías mata al dragón bajo el agua.
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En los casos de Darío y del faraón, como en el de la tradición
mesiánica de los hebreos, nos hallamos frente a la concepción de una
“élite” que interpreta la historia contemporánea por medio de un mito.
Se trata, pues, de una serie de acontecimientos contemporáneos que
están articulados e interpretados conforme al modelo atemporal del mito
heroico. Para un moderno, hipercrítico, la pretensión de Darío podría
significar jactancia o propaganda política, y la transformación mítica de
los reyes paganos en dragones consistiría en la laboriosa invención de
una minoría hebrea incapaz de soportar la “realidad histórica” y deseosa
de consolarse a toda costa refugiándose en el mito y el wishful-thinking.
Lo erróneo de una interpretación tal —puesto que para nada tiene en
cuenta la estructura de la mentalidad arcaica— se relaciona, entre otras
cosas, con el hecho de que la memoria popular aplica una articulación y
una interpretación completamente análogas a los acontecimientos y a los
personajes históricos. Si bien se puede sospechar que la transformación
en mito de la biografía de Alejandro Magno tiene un origen literario, y
por consiguiente se la puede acusar de ser artificial, esa objeción carece
de todo valor en cuanto a los documentos que más adelante
mencionaremos.
Dieudonné de Gozon, tercer Gran Maestre de los caballeros de San
Juan de Rodas, se hizo célebre por haber dado muerte al dragón de