Mircea Eliade
El mito del eterno retorno
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que sólo debían morir un siglo después (Erceg Stejepan). Las hadas (Vila)
curan a los héroes heridos, los resucitan, les predicen el porvenir, los
informan de los peligros inminentes, etcétera, tal como, en el mito, un ser
femenino ayuda y protege al Héroe. Ninguna “prueba” heroica falta:
clavar una manzana en el tiro con flecha y arcos, saltar por encima de
varios caballos, reconocer a una joven en medio de un grupo de
muchachos vestidos todos del mismo modo, etcétera.
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Todo ello, naturalmente, no invalida en absoluto el carácter histórico
de los personajes cantados por la poesía épica. “Mith is the last —not the
first— stage in the development of a hero.”
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Pero viene a confirmar la
conclusión a que han llegado numerosos investigadores:
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el recuerdo
de un acontecimiento histórico o de un personaje auténtico no subsiste
más de dos o tres siglos en la memoria popular. Esto se debe al hecho de
que la memoria popular retiene difícilmente acontecimientos
“individuales” y figuras “auténticas”. Funciona por medio de
estructuras diferentes; categorías en lugar de acontecimientos,
arquetipos en vez de personajes históricos. El personaje histórico es
asimilado a su modelo mítico (héroe, etcétera), mientras que el
acontecimiento se incluye en la categoría de las acciones míticas (lucha
contra el monstruo, hermanos enemigos, etcétera). Si ciertos poemas
épicos conservan lo que se llama “verdad histórica”, esa “verdad” no
concierne casi nunca a personajes y acontecimientos precisos, sino a
instituciones, costumbres, paisajes. Así, por ejemplo, como observa M.
Murko, los poemas épicos servios describen de manera suficientemente
exacta la vida en la frontera austroturca y turcoveneciana antes de la paz
de Carlovitch en 1699.
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Pero tales “verdades históricas” no se refieren a
“personalidades” o a “acontecimientos”, sino a formas tradicionales de
la vida social y política (cuyo “devenir” es más lento que el “devenir”
individual), en una palabra, a arquetipos.
La memoria colectiva es ahistórica. Esta afirmación no implica
establecer un “origen popular” para el folclore ni defender la teoría de la
“creación colectiva” respecto de la poesía épica. Murko, Chadwick y
otros sabios han puesto en evidencia el papel de la personalidad
creadora, del “artista”, en la invención y el desarrollo de la poesía épica.
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Murko, La poésie populaire épique en Yougoslavie au debut du xxe siecle
(París, 1929), pág. 29. El examen de los elementos históricos y míticos en
las literaturas épicas germánicas, célticas, escandinavas, etcétera, no
entra en el cuadro de este ensayo. Sobre ese particular remitimos al lector
a los tres volúmenes de Chadwick.