Mircea Eliade
El mito del eterno retorno
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etcétera, significa en cierto sentido su reintegración al arquetipo
impersonal del “antepasado”. El hecho de que en la tradición griega sólo
los héroes conservan su personalidad (es decir, su memoria) después de
la muerte es de fácil comprensión: como durante su vida terrestre sólo
realizó actos ejemplares, el héroe conserva el recuerdo de éstos, puesto
que, desde cierto punto de vista, esos actos fueron impersonales.
Dejando a un lado las concepciones de la transformación de los
muertos en “antepasados” y considerando el hecho de la muerte como
una conclusión de la “historia” del individuo, no deja de ser muy natural
que el recuerdo post-mortem de esa “historia” sea limitado o, en otros
términos, que el recuerdo de las pasiones, de los acontecimientos, de
todo lo que se vincula con la individualidad propiamente dicha, cese en
un momento dado de la existencia después de la muerte. En cuanto a la
objeción según la cual una supervivencia impersonal equivale a una
muerte verdadera (en la medida en que sólo la personalidad y la
memoria vinculada a la duración y a la historia pueden considerarse
supervivencia), únicamente es valedera desde el punto de vista de una
“conciencia histórica”, en otras palabras, desde el punto de vista del
hombre moderno, pues la conciencia arcaica no concede importancia
alguna a los recuerdos “personales”. No es fácil precisar qué podría
significar semejante “supervivencia de la conciencia impersonal”, aun
cuando ciertas experiencias espirituales puedan dejarlo entrever; ¿qué
hay de “personal” y de “histórico” en la emoción que se experimenta
escuchando música de Bach, en la atención necesaria para la resolución
de un problema de matemática, en la lucidez concentrada que presupone
el examen de una cuestión filosófica cualquiera? En la medida en que se
deja sugestionar por la “historia”, el hombre moderno se siente
menoscabado por la posibilidad de esa supervivencia impersonal. Pero
el interés por la reversibilidad y la “novedad” de la historia es un
descubrimiento reciente en la vida de la humanidad. En cambio, como
vamos a verlo al instante, la humanidad arcaica se defendía como podía
de todo lo que la historia comportaba de nuevo y de irreversible.