Mircea Eliade
El mito del eterno retorno
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CAPÍTULO II
LA REGENERACIÓN DEL TIEMPO
“AÑO”, AÑO NUEVO, COSMOGONÍA
Los ritos y las creencias que aquí agrupamos bajo el título de
“regeneración del tiempo” ofrecen infinita variedad, y no nos
engañamos en cuanto a la posibilidad de encuadrarlos en un sistema
coherente y unitario. Debido a ello, en el presente ensayo podremos
dispensarnos de una exposición de todas las formas de regeneración del
tiempo, así como de su análisis morfológico e histórico. No
emprendemos la tarea de saber cómo se ha llegado a construir el
calendario, ni en qué medida sería posible incluir en un mismo sistema
las concepciones del “año” a través de los pueblos. En la mayor parte de
las sociedades primitivas, el “Año Nuevo” equivale al levantamiento del
tabú de la nueva cosecha, que de tal modo es proclamada comestible e
inofensiva para toda la comunidad. En los lugares en que se cultivan
varias especies de cereales o de frutas, que alcanzan madurez en
diferentes estaciones, asistimos a veces a varias fiestas de Año Nuevo.
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Eso significa que “los cortes del tiempo” son ordenados por los rituales
que rigen la renovación de las reservas alimenticias; es decir, los rituales
que aseguran la continuidad de la vida de la comunidad entera. (No
estamos autorizados, sin embargo, a considerar esos rituales como
simples reflejos de la vida económica y social: lo “económico” y lo
“social” revisten en las sociedades tradicionales una significación
totalmente distinta de la que un europeo moderno tiende a concederles.)
La adopción del año solar como unidad de tiempo es de origen egipcio.
La mayoría de las demás culturas históricas (y el propio Egipto hasta
cierta época) conocía un año, a la vez lunar y solar, de 360 días o sea 12
meses de 30 días cada uno), a los que se agregaban 5 días intercalables
(los epagómenos). Los indios zuñí llamaban a los meses los “escalones
del año”, y al año el “pasaje del tiempo”. El principio del año variaba de
uno a otro país y según las épocas, pues sin cesar intervenían reformas
del calendario con el fin de que concordara el sentido ritual de las fiestas
con las estaciones a las cuales debía corresponder.