Mircea Eliade
El mito del eterno retorno
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Sin embargo, en ciertos lugares y en ciertas épocas, en particular en
el calendario de Darío, los iranios conocían además otro día de Año
Nuevo, mihragan, la fiesta de Mithra, que caía en medio del verano.
Cuando las dos fiestas se incluyeron en el mismo calendario, el mihragan
fue considerado como una prefiguración del mundo. Albiruni dice que
los teólogos persas “consideran el mihragan como un signo de
resurrección y del fin del mundo, pues en la época de mihragan es
cuando todo lo que crece alcanza su perfección y no posee más la
substancia necesaria para un crecimiento ulterior, y cuando los animales
cesan su actividad sexual. De manera análoga, los persas hacen de
Nauroz un signo de comienzo del mundo, porque lo contrario de los
hechos ya relatados se produce en la época del Nauroz”.
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El fin del año
transcurrido y el principio de un nuevo año se interpretan en la tradición
transmitida por Albiruni como un agotamiento de los recursos
biológicos en todos los planos cósmicos, un verdadero fin del mundo.
(“El fin del mundo”, es decir, de un ciclo histórico determinado, no
siempre se produce por un diluvio, sino también por el fuego, el calor,
etcétera. Una admirable visión apocalíptica en la cual el verano tórrido se
concibe como un retorno al caos, se halla en
Isaías, 34,4,9-11.)
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El profesor G. Dumézil ha estudiado, en su obra Le Probléme des
Centaures, el escenario del fin y del principio del año en buena parte del
mundo indoeuropeo (eslavos, iranios, hindúes, grecorromanos) y ha
puesto en claro los elementos de los ceremoniales conservados por la
mitología y el folclore en forma más o menos alterada. Otto Höfler,
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tras
el examen de los mitos y los ritos de las sociedades secretas y las
“sociedades de hombres” germánicas, llega a conclusiones análogas
sobre la importancia de los doce días intercalables y más particularmente
sobre la del Año Nuevo. Por su parte, Waldemar Liungman ha
consagrado a los ritos de los fuegos del principio del año y a los
escenarios carnavalescos de esos doces meses
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una vasta investigación,
de la cual no siempre compartimos la orientación y los resultados.
Recordemos también las investigaciones de Otto Huth (Janus) y de J.
Hertel,
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quienes, refiriéndose a los hechos romanos y védicos, han
insistido particularmente sobre Sus temas de renovación del mundo por
la reanimación del fuego en el momento del solsticio de invierno,
renovación que equivale a una nueva creación. Para el propósito del
presente ensayo sólo tendremos en cuenta algunos rasgos característicos:
1°, los doce días intermedios prefiguran los doce meses del año (véanse
también los ritos recordados anteriormente); 2°, durante las doce noches
correspondientes, los muertos vienen en procesión a visitar a sus familias