Mircea Eliade
El mito del eterno retorno
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sociales” en el caos orgiástico.
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Tanto en el plano vegetal corno en el
plano humano, estamos en presencia de un retorno a la unidad
primordial, a la instauración de un régimen “nocturno” en el cual los
límites, los perfiles, las distancias son indiscernibles.
La extinción ritual de los fuegos se inscribe en la misma tendencia a
poner término a las “formas” ya existentes (y gastadas por el hecho de su
propia duración) para dar lugar al nacimiento de una forma nueva,
nacida de una nueva Creación. Las luchas rituales entre dos grupos de
figurantes reactualizan el momento cosmogónico del combate entre el
dios y el dragón primordial (simbolizando la serpiente en casi todas
partes lo latente, preformal, indiferenciado). En fin, la coincidencia de las
iniciaciones —en las que el hecho de encender “fuego nuevo”
desempeña un papel particularmente importante— con las
proximidades del Año Nuevo se explica tanto por la presencia de los
muertos (siendo las sociedades secretas y de iniciación al mismo tiempo
representantes de los antepasados) como por la estructura misma de esas
ceremonias, que siempre suponen una “muerte” y una “resurrección”,
un “nuevo nacimiento”, un “hombre nuevo”. No podría encontrarse
para los rituales de iniciación un marco más apropiado que las doce
noches en que el año fenecido desaparece para dar lugar a otro año, a
otra era; a la época en que, por la reactualización de la Creación, el
mundo comienza efectivamente.
Presentes en casi todos los pueblos indoeuropeos, esos escenarios
míticos-rituales del Año Nuevo —con todo su séquito de máscaras
carnavalescas, animales funerarios, sociedades secretas, etcétera— ya
estaban sin duda organizados en sus líneas generales desde la época de
la comunidad indoeuropea. Pero semejantes escenarios, o por lo menos
los aspectos de ellos que nos han ocupado en el presente ensayo, no
pueden ser considerados como una creación exclusivamente
indoeuropea. Muchos siglos antes de la aparición de los indoeuropeos en
Asia Menor, el conjunto mítico-ritual del Año Nuevo, en cuanto
repetición de la Creación, era conocido por los súmeroacadios, y se
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Ciertamente, el papel de la "orgía" en las sociedades agrícolas es
mucho más complejo. Los excesos sexuales ejercían influencia mágica
sobre la cosecha venidera. Pero siempre se puede advertir la tendencia a
una violenta fusión de todas las formas, en otros términos, a la
reactualización del caos anterior a la Creación. Véase el capítulo refe-
rente a las místicas agrarias en nuestro Traite d'Histoire des Religions (pág.
285 y sig.).