Mircea Eliade
El mito del eterno retorno
47
encuentran elementos importantes del mismo entre los egipcios y los
hebreos. Como la génesis de las formas mítico-rituales no nos interesa
aquí, podemos contentarnos con la cómoda hipótesis según la cual esos
dos grupos étnicos (pueblos del Cercano Oriente e indoeuropeos) los
poseían ya en sus tradiciones prehistóricas. Hipótesis, por lo demás,
confirmada igualmente por el hecho de que se ha descubierto un sistema
análogo en una cultura excéntrica: la cultura japonesa. El doctor Slawik
ha estudiado las simetrías entre las organizaciones secretas japonesas y
germánicas, poniendo en evidencia un número impresionante de hechos
paralelos.
46
En el Japón, así como entre los germanos (y otros pueblos
indoeuropeos), la última noche del año está señalada por la aparición de
los animales funerarios (caballo, etcétera), de las diosas y de los dioses
chtónico-funerarios; es entonces cuando se verifican los desfiles de
enmascarados de las sociedades secretas de hombres, cuando los
muertos visitan a los vivos, y cuando se celebran las iniciaciones. Dichas
sociedades secretas son muy antiguas en el Japón,
47
y de acuerdo con los
conocimientos con que contamos en la actualidad, parece excluida la
influencia del Oriente semítico o indoeuropeo. Todo cuanto puede
decirse, afirma prudentemente Alexander Slawik, es que, tanto en el
Oeste como en el Este de Europa, el complejo sintetizado en el culto del
“visitante” (almas de los muertos, dioses, etcétera) se ha desarrollado
antes de la época histórica.
48
Es ésta una confirmación más del carácter
arcaico de los ceremoniales del Año Nuevo. Sin embargo, la tradición
japonesa ha conservado igualmente el recuerdo de una concepción,
digamos de psicofisiologia mítica, en relación con los ceremoniales de fin
de año. Utilizando los resultados del etnógrafo japonés doctor Masao
Oka,
49
A. Slawik incluye los ceremoniales de las sociedades secretas en lo
que él llama el complejo del tama. Este tama es una “substancia
espiritual” que se halla en el hombre, en las almas de los muertos y en
los “hombres sagrados”, y que, en el momento del paso del invierno a la
primavera, se agita e intenta abandonar el cuerpo, mientras que empuja
a los muertos hacia las moradas de los vivos (complejo del culto del
“visitante”). Según la interpretación de Slawik,
50
las fiestas que se
celebran tienen por fin fijar el tama, impedir que esa substancia espiritual
abandone el cuerpo. Es probable que uno de los fines de los ceremoniales
del término y del principio del año sea igualmente la “fijación” del tama.
Pero de esa psicofisiología mística japonesa conservaremos ante todo el
sentido de la crisis anual; la tendencia que tiene el tama de agitarse y salir
de su condición normal en el momento del paso del invierno a la
primavera (es decir, en los últimos días del año que acaba y los primeros
días del año que principia) es simplemente una fórmula fisiológica