Mircea Eliade
El mito del eterno retorno
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Pero volviendo a los fidjianos, éstos repiten la “creación” no sólo
con motivo de cada entronización, sino también cada vez que las
cosechas son malas. Este detalle, sobre el que Hocart no insiste, puesto
que no confirma su hipótesis de los “orígenes rituales” del mito
cosmogónico, nos parece bastante significativo. Cada vez que la vida se
halla amenazada y que les parece que el Cosmos está agotado y vacío,
los fidjianos sienten la necesidad de un retorno in principium; en otros
términos, esperan la regeneración de la vida cósmica, no de una
reparación, sino de una recreación de esa vida. De allí procede la
importancia esencial de todo lo que puede significar el “principio”, lo
original, lo primordial (recipientes nuevos y “agua sacada antes del día”
en la magia y la medicina populares, los temas del “niño”, el “huérfano”,
etcétera).
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Un remedio sólo es eficaz si se conoce su origen, y si, por
consiguiente, su aplicación es contemporánea con el momento mítico de su
descubrimiento. Por eso, en tan grandes números de encantamientos, se
recuerda la “historia” de la enfermedad o del demonio que la provoca,
evocando a la par el momento en que una divinidad o un santo
consiguió dominar el mal. Así, por ejemplo, una encantación asiria
contra el dolor de muelas traducida por Campbell Thomson,
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recuerda
que “luego que Anu hubo hecho los cielos, los cielos hicieron la tierra, la
tierra hizo los ríos, los ríos hicieron los canales, los canales hicieron las
lagunas, las lagunas hicieron el Gusano”. Y el Gusano, “derramando
lágrimas”, se presenta ante Shamash y Ea, y les pregunta qué le van a
dar para comer, para “destruir”. Los dioses le ofrecen frutas, pero el
Gusano les pide dientes humanos. “Puesto que así hablas, ¡oh, Gusano!,
que Ea te despedace con su poderosa mano.” Aquí asistimos no sólo a
una simple repetición del ademán curador paradigmático (destrucción
del Gusano por Ea), que asegura la eficacia del tratamiento, sino también
a la “historia” mítica de la enfermedad, por cuyo recuerdo el médico
proyecta al paciente in illo tempore.
Los ejemplos que hemos puesto podrían fácilmente ser
multiplicados, pero no nos proponemos agotar los temas que
encontramos en el presente ensayo; sólo queremos disponerlos según
una perspectiva común: la necesidad para las sociedades arcaicas de
regenerarse periódicamente por medio de la anulación del tiempo.
Colectivos o individuales, periódicos o esporádicos, los ritos de
regeneración encierran siempre en su estructura y significación un
elemento de regeneración por repetición de un acto arquetípico, la
mayoría de las veces el acto cosmogónico. Lo que nos detiene
principalmente en esos sistemas arcaicos es la abolición del tiempo
concreto y por lo tanto su intención antihistórica. La negativa a conservar