Mircea Eliade
El mito del eterno retorno
72
éticos, sociales, etcétera— y alcanza un relieve más destacado en los
textos puránicos.
6
El pasaje de un yuga al otro se produce, como hemos
visto, en el curso de un “crepúsculo” que señala un decrescendo aun en
el interior de cada yuga, terminando cada uno por una etapa de tinieblas.
A medida que nos acercamos al final del ciclo, es decir al cuarto y último
yuga, las “tinieblas” se espesan. El último yuga, aquel en que nos
encontramos actualmente, se llama, por lo demás, la “edad de las
tinieblas” (Kaliyuga). El ciclo completo termina por una “disolución”,
unpralaya, que se repite de manera más radical (mahapralaya, la “gran
disolución”) al final del milésimo ciclo.
H. Jacobi
7
cree con razón que, en la doctrina original, un yuga
equivalía a un ciclo completo, comprendiendo el nacimiento, el
“desgaste” y la destrucción del Universo. Semejante doctrina se acerca
más al mito arquetípico, de estructura lunar, que hemos estudiado en el
Traite d’Histoire des Religions. La especulación ulterior no hace sino
ampliar y reproducir hasta lo infinito el ritmo primordial de “creación-
destrucción-creación”, proyectando la unidad de medida, el yuga, en
ciclos cada vez más vastos. Los 12.000 años de un mabayuga han sido
considerados como “años divinos”, durando cada uno de éstos 360 años,
lo que da un total de 4.320.000 años para un solo ciclo cósmico. Un millar
de semejantes mahayuga constituyen un kalpa; 14 kalpa hacen un
manvantara. Un kalpa equivale a un día de la vida de Brahma; otro kalpa a
una noche. Cien de esos “años” de Brahma constituyen su vida. Pero esa
duración considerable de la vida de Brahma no llega siquiera a agotar el
tiempo, pues los dioses no son eternos y las creaciones y destrucciones
cósmicas prosiguen ad infinitum. (Por lo demás, otros sistemas de
cálculos amplían, en proporción mucho mayor, las duraciones
correspondientes.)
Lo que conviene recordar de ese alud de números es el carácter
cíclico del tiempo cósmico.
*
De hecho asistimos a la repetición infinita del
mismo fenómeno (creación-destrucción-creación nueva) presentido por
cada yuga (“aurora” y “crepúsculo”) pero completamente realizado por
un mahayuga. La vida de Brahma comprende así 2.560.000 de esos
mahayuga, cada uno de los cuales recorre las mismas etapas (krita, treta,
dvapara, kalí) y termina con unpralaya, un ragnarök (la destrucción
“definitiva”, en el sentido de una regresión de todas las formas a una
masa amorfa, que se produce al final de cada kalpa en el momento de
*
Sin duda provocado por el aspecto astrológico del
yuga,
con respecto al establecimiento del cual no
están excluidas las influencias astronómicas babilónicas; cf. A. Jeremías,
Handbuch der Altorienta-lischen
Geisteskultur
(2
a
edic., Berlín, 1929), pág. 303. Véase también E. Abegg,
Der Messiasglaube in Indien und Irán
(1928), pág. 8 y sig.; D. R. Mankad,
Manvantara Caturyuga Metod,passim; J.Sche
fletowitz,
Die
Zeit
als
Schicksalsgottheit in der indischen und iranischen Religión, passim.