Este documento ha sido descargado de
http://www.escolar.com
embellece, pero un cuerpo opaco la detiene. Espero que esto no dure mucho tiempo y que sucumba
pronto a los mismos cuerpos.
FAUSTO
Ahora capto tus dignas obligaciones. No puedes aniquilar nada grande, por eso empiezas por lo pequeño.
MEFISTÓFELES
Y cierto es que no he conseguido mucho con ello. Por más que me he empeñado, no he conseguido
destruir lo que se enfrenta a la Nada, el Algo, este mundo tan tosco. A pesar de las olas, las tormentas, los
terremotos y los incendios, al final se quedan en paz el mar y la tierra. Y a ese maldito engendro de vida
humana y animal tampoco hay por dónde cogerlo. ¡A cuántos he enterrado ya! Y sin embargo, la sangre
vuelve a fluir, nueva y fresca; y así continúa todo. Es como para volverse loco. En el aire, en el agua y en
la tierra germinan miles de semillas, ya sea el medio seco, húmedo, caliente o frío. Si no me hubiera re-
servado el fuego, no tendría nada para mí.
FAUSTO
Así opones tú al eterno poder creador y salvífico tu frío puño diabólico, que aprietas impotente con
alevosía. ¡Emprende algo diferente, extraño hijo del caos!
MEFISTÓFELES
Te aseguro que pensaremos más en ello la próxima vez. ¿Me puedo marchar ahora?
FAUSTO
No comprendo por qué me lo preguntas. Ahora que te conozco, ven a visitarme cuando quieras. Aquí
tienes la ventana, ahí la puerta, incluso el hueco de la chimenea está a tu disposición.
MEFISTÓFELES
He de confesarlo: hay un pequeño obstáculo que me impide salir de aquí, la estrella de cinco puntas del
umbral.
FAUSTO
¿Te hace daño esta estrella? Pues si eso te espanta, hijo del infierno, dime entonces, ¿cómo entraste aquí?
¿Cómo conseguiste burlar a ese espíritu?
MEFISTÓFELES
Fíjate en ella. No está bien trazada. El ángulo que va hacia fuera, como ves, se abre excesivamente.
FAUSTO
¡El azar ha acertado! ¡Eres mi prisionero! Pero ¿lo he conseguido por casualidad?
MEFISTÓFELES
El perro de aguas no lo vio al entrar de un salto. Pero ahora la cosa cambia, el diablo no puede salir de
la casa.
FAUSTO
Y ¿por qué no sales por la ventana?
MEFISTÓFELES
Es una ley del diablo y los fantasmas. Allá por donde logramos entrar hemos de marcharnos. Para lo
primero tenemos libertad, de lo segundo somos esclavos.
FAUSTO
¿Hay también leyes en el infierno? Me alegro de saberlo; entonces, ¿se podrá pactar con vosotros,
señores?
MEFISTÓFELES
Podrás disfrutar lo pactado sin que te sea escatimado nada. Pero explicar esto requiere su tiempo y a
tal efecto nos veremos otro día. Esta vez ruego encarecidamente que se me deje salir de aquí.
FAUSTO
Pero, quédate un momento y dime la buenaventura.
MEFISTÓFELES
¡Déjame salir! Pronto volveré. Entonces podrás preguntarme lo que quieras.
FAUSTO
Yo no te he perseguido. Has sido tú el que ha caído en la red. Aquel que ha atrapado al diablo, ¡que no
lo suelte!; no volverá a atraparlo por segunda vez.
MEFISTÓFELES
Si tanto lo deseas, estoy dispuesto a quedarme haciéndote compañía a condición de poder hacerte
pasar el tiempo con mis artes.
FAUSTO
Me parece muy bien, tienes permiso con tal de que esas artes sean gratas.