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Eduardo Galeano
Celebración de la voz humana /3
José Carrasco era un periodista de la revista
Análisis
.
Una madrugada, en la primavera de 1986, lo arranca-
ron de su casa. Pocas horas antes había ocurrido el aten-
tado contra el general Augusto Pinochet. Y pocos días
antes el dictador había dicho:
- A ciertos señores los tenemos en engorde.
Al pie de un muro, en las orillas de Santiago, le metie-
ron 14 balazos en la cabeza. Fue al amanecer, y nadie se
asomó.
El cuerpo estuvo allí, tirado, hasta el mediodía.
Los vecinos nunca lavaron la sangre. El lugar se con-
virtió en santuario del pobrerío, siempre cubierto de ve-
las y flores, y José Carrasco se hizo ánima milagrera. En
el muro, mordido por los tiros, se leen las gracias por los
favores recibidos.
A principios de 1988 viajé a Chile. Hacía 15 años que
no iba. Me recibió en el aeropuerto, Juan Pablo Cárde-
nas, el director de
Análisis
.
Condenado por agravios al poder, Cárdenas dormía
en la cárcel. Todas las noches, a las diez en punto, en-
traba en prisión y salía con el sol.