Antedón fronteriza: todos estos llegaron en cincuenta naves. En cada una se habían
embarcado ciento veinte beocios.
511 De los que habitaban en Aspledón y Orcómeno Minieo eran caudillos Ascálafo y
Yálmeno, hijos de Ares y de Astíoque, que los había dado a luz en el palacio de Áctor
Azida. Astíoque, que era virgen ruborosa, subió al piso superior, y el terrible dios se unió
con ella clandestinamente. Treinta cóncavas naves en orden los seguían.
517 Mandaban a los foceos Esquedio y Epístrofo, hijos del magnánimo Ífito Naubólida.
Los de Cipariso, Pitón pedregosa, Crisa divina, Dáulide y Panopeo; los que habitaban en
Anemoria, Jámpolis y la ribera de l divinal río Cefiso; los que poseían la ciudad de Lilea
en las fuentes del mismo río: todos éstos habían llegado en cuarenta negras naves. Los
dillos ordenaban entonces las filas de los focios, que en las batallas combatían a la
izquierda de los beocios.
527 Acaudillaba a los locrios que vivían en Cino, Opunte, Calíaro, Besa, Escarfe,
Augías amena, Tarfe y Tronio, a orillas del Boagrio, el ligero Ayante de Oileo, menor,
mucho menor que Ayante Telamonio: era bajo de cuerpo, llevaba coraza de lino y en el
manejo de la lanza superaba a todos los helenos y aqueos. Seguíanlo cuarenta negras
naves, en las cuales habían venido los locrios que viven más a11á de la sagrada Eubea.
536 Los abantes de Eubea, que respiraban valor y residían en Calcis, Eretria, Histiea,
abundante en uvas, Cerinto marítima, Dío, ciudad excelsa, Caristo y Estira, eran
capitaneados por el magnánimo Elefénor Calcodontíada, vástago de Ares. Con tal
caudillo llegaron los ligeros abantes, que dejaban cre cer la cabellera en la parte posterior
de la cabeza: eran belicosos y deseaban siempre romper con sus lanzas de fresno las
corazas en los pechos de los enemigos. Seguíanlo cuarenta negras naves.
546 Los que habitaban en la bien edificada ciudad de Atenas y constituían el pueblo del
nimo Erecteo, a quien Atenea, hija de Zeus, crió - habíale dado a luz la fértil tierra-
y puso en su rico templo de Atenas, donde los jóvenes atenienses ofrecen todos los años
sacrificios propiciatorios de toros y corderos a la diosa, tenían por jefe a Menesteo, hijo
de Péteo. Ningún hombre de la tierra sabía como ése poner en orden de batalla, así a los
que combatían en carros, como a los peones armados de escudos; sólo Néstor competía
con él, porque era más anciano. Cincuenta negras naves to seguían.
7 Ayante había partido de Salamina con doce naves, que colocó cerca de las falanges
atenienses.
559 Los habitantes de Argos, Tirinto amurallada, Hermíone y Ásine en profundo golfo
situadas, Trecén, Eyones y Epidauro, abundante en vides, y los jóvenes aqueos de Egina
y Masete, eran acaudillados por Diomedes, valiente en la pelea; Esténelo, hijo del famoso
Capaneo, y Euríalo, igual a un dios, que tenía por padre al rey Mecisteo Talayónida. Era
jefe supremo Diomedes, valiente en la pelea. Ochenta negras naves los seguían.
569 Los que poseían la bien construida ciudad de Micenas, la opulenta Corinto y la
bien edificada Cleonas; los que cultivaban la tierra en Ornías, Aretírea deleitosa y Sición,
de antiguamente reinó Adrasto; los que residían en Hiperesia y Gonoesa excelsa, y los
que habitaban en Pelene, Egio, el Egíalo todo y la espaciosa Hélice: todos éstos habían
gado en cien naves a las órdenes del rey Agamenón Atrida. Muchos y valientes
varones condujo este príncipe que entonces vestía el luciente bronce, ufano de sobresalir
dos los héroes por su valor y por mandar a mayor número de hombres.
581 Los de la honda y cavernosa Lacedemonia que residían en Faris, Esparta y Mesa,
abundante en palomas; moraban en Brisías o Augías amena; poseían las ciudades de
Amiclas y Helos marítima, y habitaban en Laa y Étilo: todos éstos llegaron en sesenta
naves al mando del hermano de Agamenón, de Menelao, valiente en el combate, y se