armaban formando unidad aparte. Menelao, impulsado por su propio ardor, los animaba a
combatir y anhelaba en su corazón vengar la huida y los gemidos de Helena.
591 Los que cultivaban el campo en Pilos, Arene deliciosa, Trío, vado del Alfeo, y la
bien edificada Epi, y los que habitaban en Ciparisente, Anfigenia, Pteleo, Helos y Dorio
(donde las Musas, saliéndole al camino a Támiris el tracio, lo privaron de cantar cuando
volvía de la casa de Éurito el ecalieo; pues jactóse de que saldría vencedor, aunque
cantaran las propias Musas, hijas de Zeus, que lleva la égida, y ellas irritadas lo cegaron,
lo privaron del divino canto y le hicieron olvidar el arte de pulsar la cítara) eran
mandados por Néstor, caballero gerenio, y habían llegado en noventa cóncavas naves.
603 Los que habitaban en la Arcadia al pie del alto monte de Cilene y cerca de la tumba
de Épito, país de belicosos guerreros; los de Féneo, Orcómeno, abundante en ovejas,
Ripe, Estratia y Enispe ventosa; y los que poseían las ciudades de Tegea, Mantinea
deliciosa, Estínfalo y Parrasia: todos éstos llegaron al mando del rey Agapenor, hijo de
Anceo, en sesenta naves. En cada una de éstas se embarcaron muchos arcadios
ejercitados en la guerra. El mismo rey de hombres, Agamenón, les facilitó las naves de
muchos bancos, para que atravesaran el vinoso ponto; pues ellos no se cuidaban de las
cosas del mar.
615 Los que habitaban en Buprasio y en el resto de la divina Élide, desde Hirmina y
Mírsino, la fronteriza, por un lado y la roca Olenia y Alesio por el otro, tenían cuatro
caudillos y cada uno de éstos mandaba diez veleras naves tripuladas por muchos epeos.
De dos divisiones eran respectivamente jefes Anfímaco y Talpio, hijo aquél de Ctéato y
éste de Éurito y nietos de Actor; de la tercera, el fuerte Diores Amarincida, y de la cuarta,
el deiforme Polixino, hijo del rey Agástenes Augeida.
625 Los de Duliquio y las sagradas islas Equinas, situadas al otro lado del mar frente a
la Elide, eran mandados por Meges Filida, igual a Ares, a quien engendró el jinete Fileo,
caro a Zeus, cuando por haberse enemistado con su padre emigró a Duliquio. Cuarenta
negras naves to seguían.
631 Ulises acaudillaba a los cefalenios de ánimo altivo. Los de ítaca y su frondoso
Nérito; los que cultivaban los campos de Crocilea y de la escarpada Egílipe; los que
habitaban en Zacinto; los que vivían en Samos y sus alrededores; los que estaban en el
continente y los que ocupaban la orilla opuesta: todos ellos obedecían a Ulises, igual a
Zeus en prudencia. Doce naves de rojas proas lo seguían.
638 Toante, hijo de Andremón, regía a los etolios que habitaban en Pleurón, Oleno,
Pilene, Calcis marítima y Calidón pedregosa. Ya no existían los hijos del magnánimo
Eneo, ni éste; y muerto también el rubio Meleagro, diéronse a Toante todos los poderes
para que reinara sobre los etolios. Cuarenta negras naves los seguían.
645 Mandaba a los cretenses Idomeneo, famoso por su lanza. Los que vivían en Cnoso,
Gortina amurallada, Licto, Mileto, blanca Licasto, Festo y Ritio, ciudades populosas, y
los que ocupaban la isla de Creta con sus cien ciudades: todos éstos eran gobernados por
Idomeneo, famoso por su lanza, que con Meriones, igual al homicida Enialio, compartía
el mando. Seguíanlo ochenta negras naves.
653 Tlepólemo Heraclida, valiente y alto de cuerpo, condujo en nueve buques a los
fieros rodios que vivían, divididos en tres pueblos, en Lindo, Yáliso y Camiro la blanca.
De éstos era caudillo Tlepólemo, famoso por su lanza, a quien Astioquía concibió del
fornido Heracles, cuando el héroe se la llevó de Éfira, de la ribera del río Seleente,
después de haber asolado muchas ciudades defendidas por nobles mancebos. Cuando
Tlepólemo, criado en el magnífico palacio, hubo llegado a la juventud, mató al anciano
tío materno de su padre, a Licimnio, vástago de Ares; y como los demás hijos y nietos del
fuerte Heracles lo amenazaron, construyó naves, reunió mucha gente y huyó por el ponto.