El Conde Lucanor
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pues levavan la vestia descargada et ir entre amos de pie. El omne bueno,
después que aquello oyó, preguntó a su fijo que quel’ paresçía daquello que
dizían. Et el fijo dixo que le parescía que dizían verdat, que pues la vestía
iba descargada, que non era buen seso ir entre amos de pie. Et entonçe
mandó el omne bueno a su fijo que subiese en la vestia.
Et yendo así por el camino, fallaron otros omnes, et de que se partieron
dellos, conmençaron a dezir que lo errara mucho aquel omne bueno, porque
iva él de pie, que era viejo et cansado, et el moço, que podría sofrir lazeria,
iva en la vestia. Preguntó entonçe el omne bueno a su fijo que quel’
paresçía de lo que aquellos dizían; et él díxol’ quel’ paresçía que dizían
razón. Entonçes mandó a su fijo que diciese de la vestia et subió él en ella.
Et a poca pieça toparon con otros, et dixieron que fazía muy desaguisado
dexar el moço, que era tierno et non podría sofrir lazeria, ir de pie, et ir el
omne bueno, que era usado de pararse a las lazerias, en la vestia. Estonçe
preguntó el omne bueno a su fijo que quél’ paresçié desto que estos dizían.
Et el moço díxol’ que, segund él cuidava, quel’ dizían verdat. Estonce
mandó el omne bueno a su fijo que subiese en la vestia porque non fuese
ninguno dellos de pie.
Et yendo así, encontraron otros omnes et començaron a dezir que aquella
vestia en que ivan era tan flaca que abés podría andar bien por el camino, et
pues así era, que fazían muy grant yerro ir entramos en la vestia. Et el omne
bueno preguntó al su fijo que quél’ semejava daquello que aquellos omnes
buenos dizían; et el moço dixo a su padre quel’ semejava verdat aquello.
Estonçe el padre respondió a su fijo en esta manera:
-Fijo, bien sabes que cuando saliemos de nuestra casa, que amos veníamos
de pie et traíamos la vestia sin carga ninguna, et tú dizías que te semejava
que era bien. Et después, fallamos omnes en el camino que nos dixieron
que non era bien, et mandéte yo sobir en la vestia et finqué de pie; et tú
dixiste que era bien. Et después fallamos otros omnes que dixieron que
aquello non era bien, et por ende desçendiste tú et subí yo en la vestia, et tú
dixiste que era aquello lo mejor. Et porque los otros que fallamos dixieron
que non era bien, mandéte subir en la vestia conmigo; et tú dixiste que era
mejor que non fincar tú de pie et ir yo en la vestia. Et agora, estos que fal-
lamos dizen que fazemos yerro en ir entre amos en la vestia; et tú tienes
que dizen verdat. Et pues que assí es, ruégote que me digas qué es lo que