Marx: El Capital, Libro primero, cap. 3, El dinero, o la circulación de mercancías
metamorfosis de las mercancías
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son, a la vez, transacciones del poseedor de éstas: venta, o
intercambio de la mercancía por dinero; compra, intercambio de dinero por mercancía, y unidad de ambos
actos: vender para comprar.
Ahora bien, si el tejedor sopesa el resultado final de la transacción, verá que tiene en sus manos, en vez de
lienzo, una biblia: en lugar de su mercancía originaria, otra del mismo valor, pero de diversa utilidad. Es
de esa misma manera como él se apropia de sus demás medios de vida y de producción. Desde su punto
de vista, todo el proceso no hace sino mediar el intercambio entre el producto de su trabajo y el producto
del trabajo ajeno, el intercambio de productos.
El proceso de intercambio se lleva a cabo, pues, a través del siguiente cambio de forma:
mercancía-dinero-mercancía
M - D - M
En lo que concierne a su contenido material, el movimiento M - M es un intercambio de mercancía por
mercancía, metabolismo del trabajo social, en cuyo resultado se extingue el proceso mismo.
M - D. Primera metamorfosis de la mercancía, o venta. Como lo he indicado en otro lugar
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, el salto
que el valor mercantil da desde el cuerpo de la mercancía al del oro, es el salto mortale de la mercancía.
Si fracasa, la que se verá chasqueada no será precisamente la mercancía sino su poseedor. La división
social del trabajo hace que el trabajo de tal poseedor sea tan unilateral como multilaterales son sus
necesidades. Es por eso que su producto no le sirve más que como valor de cambio. Pero ocurre que sólo
como dinero puede adoptar la forma de equivalente general socialmente vigente, y el dinero se encuentra
en el bolsillo ajeno. Para extraerlo de allí, es necesario que la mercancía sea ante todo valor de uso para el
poseedor de dinero, y por tanto que el trabajo gastado en ella lo haya sido en forma socialmente útil, o sea
acreditándose como eslabón de la división social del
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trabajo. La división del trabajo, empero, es un
organismo natural de producción, cuyos hilos se han urdido y siguen urdiéndose a espaldas de los
productores de mercancías. La mercancía es, quizás, el producto de una nueva modalidad de trabajo, la
cual pretende satisfacer una necesidad recién surgida o crear, por propia iniciativa, una nueva. Bien puede
suceder que una actividad laboral particular, que ayer sólo era una función entre las muchas ejercidas por
un mismo productor de mercancías, se desprenda de esa interconexión, se independice y, por eso mismo,
envíe independientemente su producto parcial, en calidad de mercancía autónoma, al mercado. Las
circunstancias bien pueden estar maduras, o no, para ese proceso de escisión. Hoy el producto satisface
una necesidad social. Tal vez mañana lo desplace, total o parcialmente, un tipo similar de producto.
Aunque el trabajo es también, como el de nuestro tejedor, eslabón patentado de la división social del
trabajo, ello en modo alguno basta todavía para garantizar el valor de uso precisamente de sus 20 varas de
lienzo. Si los tejedores que compiten con él ya han saturado la necesidad social de lienzo --que, como
todo lo demás, tiene su medida--, el proucto de nuestro amigo se volverá excesivo, superfluo y por tanto
inútil. A caballo regalado no se le miran los dientes, pero él no concurre al mercado para hacer obsequios.
Supongamos, sin embargo, que el valor de uso de su producto satisface las exigencias y que, por
http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/3.htm (8 of 49) [28/08/2002 17:34:05]