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El Capital, tomo II
Karl Marx
Prólogo
No era empresa fácil preparar para la imprenta el segundo libro de
El Capital
,
consiguiendo, de una parte, que apareciese como una obra coherente y lo más acabada
posible y, de otra, como obra exclusiva del autor y no del encargado de editarla. El gran
número de versiones manuscritas existentes, fragmentarías la mayoría de ellas, acumulaba
nuevas dificultades. Solamente una, a lo sumo (el manuscrito IV), ofrecía, hasta donde
alcanzaba, una redacción lista para ser entregada a la imprenta; pero la mayor parte de ella
había quedado anticuada, en cambio, por refundiciones de una época posterior. La gran
masa de los materiales, aun cuando elaborada y acabada en cuanto al fondo, no lo estaba
con respecto a la forma; aparecía redactada en ese lenguaje en que Marx solía componer
sus notas: en un estilo descuidado, familiar, salpicado de expresiones y giros de crudo
humorismo, de términos técnicos ingleses y franceses, y a ratos con frases y hasta con
páginas enteras en inglés: eran las ideas del autor estampadas sobre el papel, en la forma en
que se iban desarrollando en su cabeza. Junto a partes expuestas en todo detalle, otras, no
menos importantes, apenas esbozadas: el material de hechos que había de documentar las
afirmaciones, reunido, pero apenas ordenado, y mucho menos elaborado; muchas veces, al
final de un capítulo, en la impaciencia por pasar al siguiente, un par de frases nada más,
simplemente esbozadas, como jalón del desarrollo truncado del pensamiento; por último, la
consabida letra, que a veces ni el propio autor era capaz de descifrar.
Yo me he limitado a reproducir lo más textualmente posible los manuscritos,
variando el estilo tan sólo en aquellos casos en que estaba seguro de que el propio Marx lo
habría hecho, e interpolando frases explicativas de nexo y de transición exclusivamente en
los casos en que ello era de todo punto necesario y en que, además. el sentido estaba
perfectamente claro. Las frases cuya interpretación sólo ofrecía una duda muy remota, he
preferido reproducirlas al pie de la letra. Las refundiciones e interpolaciones introducidas
por mí no llegarán, en total, a más de diez páginas impresas, y tienen siempre un carácter
puramente formal.
La mera enumeración de los materiales manuscritos legados por Marx para el libro
II demuestra con qué tremendo rigor con que severa actitud crítica para consigo mismo se
esforzaba aquel hombre en ahondar hasta la última perfección sus grandes descubrimientos
económicos, antes de darlos a la publicidad; esta actitud crítica para consigo mismo rara
vez le permitía adaptar la exposición, por su contenido y su forma, a su horizonte visual,
que los nuevos estudios iban ampliando constantemente. Veamos ahora cuáles son estos
materiales:
En primer lugar, un manuscrito titulado "Contribución a la crítica de la economía
política", 1,472 cuartillas en cuarto en 23 cuadernos, escrito de agosto de 1861 a junio de
1863. Es la continuación del primer cuaderno del mismo título publicado en Berlín en