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El Capital, tomo II
Karl Marx
necesarias para su propio sustento, la operación
T–D–M
o
M–D–M
. Por consiguiente,
frente al obrero, el capitalista tiene que actuar constantemente como capitalista de dinero,
su capital tiene que funcionar constantemente como capital–dinero. De otra parte, para que
la masa de los productores directos, la masa de los obreros asalariados, pueda efectuar la
operación
T–D–M
, tiene que encontrarse constantemente con los medios de vida necesarios
en forma susceptible de compra, es decir, en forma de mercancías. Como se ve, este estado
de cosas requiere ya un grado considerable de circulación de los productos como
mercancías y, por tanto, de desarrollo de la producción mercantil. Tan pronto como la
producción a base de trabajo asalariado se generaliza, la producción de mercancías pasa a
ser también, necesariamente, la forma general de la producción. Esta, una vez que adquiere
carácter general, determina, a su vez, una división progresiva del trabajo social; es decir,
una especialización progresiva del producto elaborado como mercancía por un determinado
capitalista, el desdoblamiento cada vez mayor de procesos de producción complementarios
en procesos de producción independientes. En el mismo grado en que se desarrolla
D–T
, se
desarrolla, por tanto,
D–Mp
; es decir, en la misma medida la producción de medios de
producción se disocia de la producción de la mercancía para la que aquéllos sirven, y los
medios de producción aparecen, a su vez, frente a todo productor de mercancías, como
otras tantas mercancías que él no produce, sino que compra al servicio de su proceso
concreto de producción. Proceden de ramas de producción totalmente aparte de este
proceso y explotadas con carácter independiente, y son absorbidas por su rama propia de
producción como mercancías, es decir, tienen que ser compradas. Las condiciones
materiales de la producción de mercancías se le presentan, en proporciones cada vez
mayores, como productos de otros productores de mercancías, como mercancías. Y en el
mismo grado en que esto ocurre, el capitalista tiene que actuar como capitalista de dinero o,
lo que es lo mismo, crece la proporción en que su capital tiene que funcionar como capital–
dinero.
De otra parte, las mismas circunstancias que determinan la condición fundamental
de la producción capitalista –la existencia de una clase obrera asalariada– exigen que toda
la producción de mercancías adquiera forma capitalista. A medida que ésta se desarrolla,
descompone y disuelve todas las formas anteriores de producción, que, encaminadas
preferentemente al consumo directo del productor, sólo convierten en mercancía el sobrante
de lo producido. La producción capitalista de mercancías hace de la venta del producto el
interés primordial, sin que, al principio, esto afecte aparentemente al mismo modo de
producción, que es, por ejemplo, el primer efecto que el comercio capitalista mundial ejerce
en pueblos como China, India, Arabia, etc. Pero allí donde echa raíces, destruye todas las
formas de la producción de mercancías basadas en el trabajo del propio productor o
concebidas simplemente a base de vender como mercancías los productos sobrantes.
Empieza generalizando la producción de mercancías y luego va convirtiendo, poco a poco,
toda la producción de mercancías en producción capitalista.
3
Cualesquiera que sean las formas sociales de la producción, sus factores son
siempre dos: los medios de producción y los obreros. Pero tanto unos como otros son
solamente, mientras se hallan separados, factores potenciales de producción. Para poder
producir en realidad, tienen que combinarse. Sus distintas combinaciones distinguen las
diversas épocas económicas de la estructura social. En el caso presente, el divorcio entre el