Librodot
El Capital, tomo II
Karl Marx
CAPITULO III
EL CICLO DEL CAPITAL–MERCANCIAS
La fórmula general del ciclo del capital–mercancías es:
M’– D’– M... P... M’
M’
aparece no sólo como producto, sino, además, como premisa de los dos ciclos
anteriores, puesto que lo que
D – M
implica para un capital lo implica ya
M' – D
' para el
otro, por lo menos en la medida en que una parte de los medios de producción es, a su vez,
producto en mercancías de otros capitales individuales que se hallan en su ciclo
correspondiente. Así, por ejemplo, en nuestro caso el carbón, las máquinas, etc. representan
capital–mercancías del explotador de la mina, del capitalista fabricante de maquinaria, etc.
Además, en el capítulo I,
4
veíamos que ya en la primera repetición de
D... D’,
ya antes de
que se cerrase este segundo ciclo del capital en dinero, se da por supuesto no sólo el ciclo
P... P sino además el ciclo
M’... M’.
Si la reproducción se opera en escala ampliada, la
M’
final será mayor que la
M’
inicial,
por cuya razón la designaremos así:
M’’.
La diferencia entre la tercera forma y las dos primeras se revela en dos cosas.
Primero. En que aquí la circulación total, con sus dos fases opuestas, abre el ciclo,
mientras que en la forma I la circulación es interrumpida por el proceso de producción y en
la forma II la circulación total, con sus dos fases complementarias entre sí aparece
solamente como mediadora del proceso de reproducción, constituyendo por tanto el
movimiento intermedio entre
P... P
. En
D... D’,
la forma de circulación es
D – M. . M’ – D’
= D –M– D’.
En
P... P
, es la inversa:
M’– D’.– D – M = M –D – M.
En
M’ – M’
reviste
también esta última forma.
Segundo. En la repetición de los ciclos I y II, aun cuando los puntos finales D’ y P’
constituyen los puntos iniciales del ciclo renovado, desaparece la forma en que nacieron.
D’ = D + d, P’ = P + p
reanuda el nuevo proceso como
D
y
P
. Pero en la forma III el
punto de partida
M
debe designarse como
M’
, aun cuando el ciclo se renueve en la misma
escala, por la razón siguiente. En la forma I, tan pronto como
D’
abre en cuanto tal un
nuevo ciclo, opera como capital–dinero
D,
como desembolso del valor del capital
valorizable en forma de dinero. La cuantía del capital–dinero desembolsado, acrecentada
por la acumulación operada en el primer ciclo, ha aumentado. Pero el hecho de que la
cuantía del capital–dinero desembolsado sea de 422 libras esterlinas o de 500 no hace
cambiar para nada el hecho de que se trata de un simple valor–capital. Aquí,
D’
ya no
existe como capital valorizado o preñado de plusvalía, como relación de capital. Es en el
transcurso del proceso donde ha de valorizarse. Y lo mismo ocurre con
P... P’; P’
tiene que
seguir operando siempre como
P
, como valor–capital destinado a producir plusvalía, y
renovar el ciclo. En cambio, el ciclo del capital–mercancías no se abre como un valor–
capital puro y simple, sino con un valor–capital incrementado en forma de mercancías,
incluyendo desde el primer momento no sólo el ciclo del valor del capital existente en
forma de mercancías, sino también el de la plusvalía. Por tanto, si se opera bajo esta forma
una reproducción simple, aparecerá al final un
M'
de la misma magnitud que al comienzo.